Cómo un pueblo de Galicia se convirtió en el paraíso de los quesos
Escrito por Ernesto Diaz el 24 de marzo de 2025
Cómo un pueblo de Galicia se convirtió en el paraíso de los quesos: Quien haya realizado el Camino de Santiago sabe lo que representa Arzúa: en este pueblo gallego de 6.000 habitantes se unen el Camino Francés y el Primitivo; y al estar a 40 km del punto final de la ruta jacobea, para muchos representa la última etapa de su larga caminata. Por ello todo el año -sobre todo en primavera y verano- se ve a los peregrinos subiendo la céntrica Rua Cima do Lugar fatigando las piernas con sus mochilas, pero con la ansiedad de estar cerca de la meta. Así se explica que haya una sorprendente cantidad de alojamientos, entre los albergues (como el de Ribadiso, que data de la Edad Media), los hostales y un buen número de hoteles boutique instalados en fastuosos pazos y elegantes casas señoriales.
Arzúa también es tierra de leyendas -casi cada una de sus 22 parroquias tiene una para contar-, de arroyos que saltan entre las rocas, de la calma bucólica del embalse de Portodemouros, de hórreos y más hórreos, de iglesias con sus piedras oscurecidas por los siglos, de capillas perdidas en medio del bosque, de valles de un color tan intenso que el lugar se promociona como un paraíso verde. Y de quesos, muchos quesos.
Aprendiendo a degustar
“Espera, todavía no. Primero hay que abrir el queso y olfatear. ¿Se siente un aroma a mantequilla? Bien, tomas un pequeño trozo, lo estrujas con los dedos, y lo vuelves a olfatear. ¿Y ahora? Mira cómo ha cambiado, y el aroma a leche se siente más intenso”. Menos mal que estoy con una experta en catas que me enseña a percibir las sensaciones visuales y organolépticas que tiene, en este caso, el Arzúa-Ulloa DOP, el símbolo de un pueblo con galones para ser la capital del queso, al menos, en Galicia.
Estamos en Casa Brandariz, a 10 minutos de Arzúa. Se trata una finca rural del siglo XVI transformada en un hotel boutique, donde entre sus paredes de piedra sigo aprendiendo a degustar este queso de leche de vaca, a cerrar los ojos y sentir su sabor suave y cremoso, donde se perciben los matices de leche y mantequilla.
FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC