El próximo 20 de junio, el Camino de Santiago vivirá un momento único y emocionante en honor a una de sus figuras más queridas
El Camino de Santiago no solo se recorre… también se siente. Y hay personas que dejan una huella tan profunda que su historia forma ya parte del propio Camino.
Una de esas personas fue Tomás de Manjarín, conocido por muchos como el “último templario del Camino”. Durante años, su figura, su hospitalidad y su forma de entender el Camino marcaron a miles de peregrinos que pasaron por aquel pequeño refugio en mitad de la nada.
Ahora, su hija Esther ha lanzado un mensaje que está empezando a recorrer el Camino como una flecha amarilla más: una invitación abierta a todos aquellos que quieran despedirse de él.

Una despedida en el corazón del Camino
La cita será el próximo sábado 20 de junio en uno de los lugares más simbólicos del Camino de Santiago: la Cruz de Ferro.
Allí, a las 12:00 horas, se realizará un pequeño acto y una oración en su memoria. Un momento sencillo, íntimo y profundamente significativo, como lo fue siempre el espíritu de Tomás.
Desde ese punto, los asistentes caminarán como peregrinos hasta Manjarín, en un recorrido de apenas 2,3 kilómetros, unos treinta minutos de trayecto que se convertirán en algo mucho más que una caminata.
Será un último acompañamiento.
El sonido de una despedida
Al llegar a Manjarín, sonará la campana por última vez en su honor.
Un gesto cargado de simbolismo. Un sonido que muchos recordarán, y que ahora marcará su despedida definitiva en el lugar donde siempre quiso estar.
Después, sus cenizas serán depositadas allí, en su hogar, en ese rincón del Camino que él convirtió en algo especial para tantos.

Un homenaje abierto a todos
El mensaje es claro: puede acompañar quien quiera.
No es un acto cerrado. Es una despedida compartida, como lo fue siempre el Camino para Tomás.
Se podrá aparcar en la Cruz de Ferro para quienes necesiten hacerlo, y también existe la posibilidad de acercarse directamente a Manjarín en coche, aunque el espacio es limitado.
La invitación es sencilla, pero profunda: venir, caminar, recordar.
Más que una despedida, un reencuentro
Tras el acto, los asistentes compartirán una comida juntos, en un ambiente que refleje lo que a él le habría gustado: cercanía, historias, comunidad.
Porque el Camino también es eso.
Y Tomás lo sabía bien.

El legado de un hombre del Camino
Hablar de Tomás de Manjarín es hablar de una forma de entender el Camino que va más allá de lo físico.
Es hablar de hospitalidad sin condiciones, de conversación sin prisa, de humanidad.
Muchos peregrinos lo recuerdan no por lo que hacía… sino por lo que transmitía.
Y ese legado sigue vivo.
Una invitación que recorre el Camino
Este mensaje no es solo una despedida.
Es una llamada.
A todos los que pasaron por Manjarín.
A todos los que compartieron un momento con él.
A todos los que sienten el Camino como algo más que una ruta.
El 20 de junio, el Camino se detendrá un momento para recordar.
Y cualquiera que quiera formar parte… ya está invitado.

















