Nemesio Cuadrado, vecino de Villamuriel de Cerrato, ha culminado este miércoles en Santiago de Compostela una de esas peregrinaciones que explican por qué el Camino sigue emocionando a tanta gente. Lo ha hecho después de recorrer el Camino Francés desde Saint Jean Pied de Port, con más de 700 kilómetros a sus espaldas y con una dificultad añadida que convierte su llegada en un ejemplo de esfuerzo y compromiso: ha caminado con dos prótesis de rodilla.
Su objetivo no era solo llegar a la Praza do Obradoiro, sino dar visibilidad a la esclerosis múltiple y al papel de quienes conviven cada día con esta enfermedad.
Su historia tiene además un trasfondo profundamente personal. La esposa de Nemesio, Fonsy, padece esclerosis múltiple desde hace más de veinte años, y él se ha convertido durante todo este tiempo en su principal apoyo cotidiano.
Por eso decidió transformar su peregrinación en una causa solidaria: dedicar cada etapa a las personas afectadas por la enfermedad, reclamar más atención para esta realidad y ayudar a la Asociación de Esclerosis Múltiple Palencia en su labor diaria.

La llegada a Santiago ha puesto el broche a varias semanas de esfuerzo físico. Durante el recorrido tuvo que enfrentarse además a molestias en las rodillas y a una caída que le provocó problemas en una muñeca. Aun así, consiguió continuar hasta alcanzar la Catedral de Santiago.
Nemesio reconoció sentirse emocionado al completar el recorrido después de recibir durante semanas el apoyo de familiares, amigos y de muchas personas que fueron siguiendo su reto a través de redes sociales y medios de comunicación.
Pero este Camino no ha sido solamente una historia de superación personal.
El peregrino también ha aprovechado la visibilidad de su recorrido para reclamar más recursos para la Asociación de Esclerosis Múltiple Palencia, que necesita un espacio más amplio para poder desarrollar adecuadamente terapias, actividades grupales y diferentes servicios destinados a las más de 400 personas afectadas por la enfermedad en la provincia.
A su llegada a Santiago, miembros de la asociación le recibieron por sorpresa con un mensaje sencillo que resumía perfectamente todo el viaje:
“Gracias por cada paso”.
Y quizá no haya una frase mejor para definir esta peregrinación.
Porque Nemesio no ha caminado solamente por él mismo. Ha caminado por su mujer, por las personas cuidadoras y por quienes conviven diariamente con una enfermedad cuyos síntomas muchas veces no son visibles para los demás.
En tiempos en los que algunas historias del Camino llaman la atención por lo extravagante, la de Nemesio recuerda otra de las grandes razones por las que miles de personas continúan poniéndose una mochila y siguiendo las flechas amarillas.
Caminar por alguien.
Dar visibilidad a una causa.
Superarse.
Y llegar a Santiago después de más de 700 kilómetros sabiendo que cada paso tenía un motivo.
Con dos prótesis de rodilla y una causa solidaria a sus espaldas, Nemesio Cuadrado deja una de las historias humanas más emocionantes de este verano en el Camino de Santiago.
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