Historia, vino y Camino de Santiago se dan la mano en uno de los pueblos más emblemáticos de Burgos
Situado en la provincia de Castrojeriz, este histórico municipio se consolida como uno de los enclaves más auténticos del Camino de Santiago a su paso por la meseta castellana. Lejos de ser un simple punto de paso, Castrojeriz ofrece al viajero una experiencia completa donde patrimonio, tradición vitivinícola y espiritualidad conviven en equilibrio.
Con un trazado urbano alargado, marcado por el discurrir del Camino, la localidad sorprende por la riqueza de su legado monumental. Iglesias como la colegiata de Nuestra Señora del Manzano, antiguos hospitales de peregrinos y casas blasonadas recuerdan la importancia estratégica y espiritual que tuvo Castrojeriz durante la Edad Media. Dominando el paisaje desde lo alto, las ruinas de su castillo ofrecen una de las panorámicas más reconocibles de la ruta jacobea en la meseta.

El entorno natural es otro de sus grandes valores. Rodeado de campos de cereal y suaves colinas, el paisaje transmite una sensación de calma que muchos peregrinos señalan como uno de los momentos más introspectivos del Camino. Aquí, el silencio pesa tanto como la historia, y cada paso parece acompasarse con siglos de tradición caminera.
Castrojeriz también mantiene un vínculo estrecho con la cultura del vino. Integrado en una comarca de larga tradición agrícola, el municipio apuesta por un turismo pausado que pone en valor los productos locales, la gastronomía de raíz y el saber hacer transmitido de generación en generación. Panes artesanos, platos de cuchara y vinos de la zona forman parte de una oferta que completa la experiencia del viajero.
En los últimos años, el municipio ha reforzado su apuesta por un turismo sostenible, centrado en la conservación del patrimonio y en la acogida cercana tanto al peregrino como al visitante cultural. Albergues, pequeños alojamientos y servicios pensados para el descanso convierten a Castrojeriz en una parada estratégica para quienes recorren el Camino Francés.
Castrojeriz no es solo historia ni solo paisaje. Es memoria viva del Camino de Santiago, un lugar donde el pasado sigue dialogando con el presente y donde cada visitante encuentra, casi sin buscarlo, un motivo para detenerse un poco más.















