“Crónica de un peregrino que llegó a Santiago arrastrando el alma”
Yo no he llegado a Santiago…
me ha traído la inercia.
Porque uno no entra caminando a la Plaza del Obradoiro.
Uno entra arrastrando su dignidad en forma de mochila.
Tú ves la catedral y piensas:
—“Qué bonito, qué emoción, qué momento tan espiritual.”
Y tus pies dicen:
—“Nosotros ya no somos pies. Somos recuerdos.”
Yo he hecho el Camino de Santiago buscando paz interior…
y he encontrado:
– Paz
– Interior
– Y una ampolla que parece una empanadilla gallega
Porque nadie te avisa de que el Camino es así:
empiezas pensando “esto me va a cambiar la vida”
y acabas pensando “si llego vivo prometo ir descalzo por Ikea el resto de mi existencia”.
La gente dice:
—“El Camino es una experiencia espiritual.”
Espiritual es cuando se te separa el alma del cuerpo y van por rutas distintas.
Yo llegué a la plaza y me pasó como en los documentales:
me quité la mochila
me quité las botas
y me quité las ganas de existir durante diez minutos.
Ahí tirado en el suelo, mirando al cielo, pensé:
“Señor, gracias por traerme hasta aquí…
pero devuélveme los gemelos, que se me han quedado en Burgos.”
Lo mejor es que te abrazas con gente que no conoces:
—“Hermano, lo hemos conseguido.”
—“No sé quién eres, pero hemos sufrido juntos.”
Eso crea un vínculo más fuerte que un matrimonio:
sudor compartido
ampollas vistas
y calcetines que deberían ser ilegales.
Y luego está el momento cerveza.
Porque nadie llega diciendo:
—“Voy a rezar.”
No.
Llegas diciendo:
—“¿Dónde está el bar más cercano a Dios?”
La cerveza en Santiago no refresca:
cura.
Te bebes una y:
– vuelves a tener rodillas
– te vuelven a crecer las pestañas
– y empiezas a decir:
“Pues no ha sido para tanto…”
MENTIRA.
Ha sido horrible.
Maravilloso.
Horrible.
Maravilloso.
Porque sales diciendo:
“Jamás volveré a hacer esta mierda.”
Pero dos semanas después:
“¿Sabes qué? Igual el año que viene otro caminito…”
El Camino de Santiago no se acaba en la catedral.
Se acaba cuando:
– te quitas las botas
– no huelen a muerte
– y puedes sentarte sin hacer ruidos de mueble viejo
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