Un Camino largo y muy variado
El Camino de Invierno es una de las rutas más largas y completas para llegar a Santiago desde el noroeste peninsular. Comienza en Ponferrada y atraviesa comarcas de León, Valdeorras, la Ribeira Sacra y el interior de Ourense antes de enlazar con el Camino Sanabrés en A Laxe.
Es un recorrido exigente en algunos tramos, pero también muy agradecido, con paisajes cambiantes y etapas que combinan montaña, valles, ríos y zonas rurales poco transitadas.
Etapas largas y paisajes abiertos en el Bierzo
Las primeras jornadas desde Ponferrada suelen ser cómodas, con caminos amplios y pueblos donde es fácil encontrar servicios. El paso por Las Médulas es uno de los momentos más espectaculares del Camino, con sus formaciones rojizas y senderos que atraviesan un paisaje único.
A medida que se avanza hacia Galicia, el terreno cambia y aparecen etapas más largas y solitarias. Hay tramos donde el peregrino camina durante kilómetros entre montes y viñedos, con pocas poblaciones intermedias, lo que obliga a planificar bien agua y descansos.
La Ribeira Sacra, uno de los tramos más impresionantes
El paso por la Ribeira Sacra es, para muchos peregrinos, lo mejor del Camino de Invierno. Los miradores sobre el río Sil, los viñedos en terrazas y los caminos que serpentean entre montañas hacen que esta parte del recorrido sea especialmente memorable.
Las etapas aquí suelen tener desniveles y requieren tomarlas con calma. No es un Camino para correr ni para hacer grandes distancias sin preparación. El ritmo suele ser tranquilo, disfrutando del paisaje y del silencio.

El interior de Ourense y el enlace hacia Santiago
Después de dejar atrás los cañones del Sil, el Camino se vuelve más suave, alternando pistas forestales, carreteras locales y senderos rurales. El paisaje sigue siendo muy natural, con aldeas pequeñas y un ambiente muy auténtico.
En A Laxe el Camino de Invierno se une al Camino Sanabrés, y desde allí quedan aún varios días hasta Santiago, con etapas cómodas y bien señalizadas.
Un Camino para quienes buscan tranquilidad
El Camino de Invierno no es el más concurrido ni el más fácil, pero quienes lo recorren suelen coincidir en lo mismo: es uno de los más bonitos y auténticos. La ausencia de grandes multitudes, los paisajes abiertos y la sensación de caminar durante horas en silencio lo convierten en una experiencia muy especial.
Es un Camino para disfrutar sin prisas, para caminar con calma y para sentir que cada etapa forma parte de un viaje largo y profundo hacia Compostela.













