La hospitalidad vuelve al centro del Camino
El Camino de Santiago no solo se recorre con los pies, también se vive gracias a las personas que lo hacen posible. En 2026, uno de sus valores más importantes vuelve a ser protagonista con la apertura de candidaturas del Premio Hermann Künig de la Hospitalidad.
El plazo estará abierto hasta el 30 de mayo y permitirá reconocer a aquellas personas, asociaciones o iniciativas que destacan por su forma de acoger y ayudar a los peregrinos. No se trata de grandes proyectos, sino de gestos reales que marcan la diferencia en el día a día del Camino.
Reconocer lo que realmente importa
En un Camino cada vez más transitado y global, este premio pone el foco en algo esencial: la hospitalidad. Ese gesto de ofrecer ayuda, una conversación o simplemente un espacio donde descansar.
El galardón busca visibilizar a quienes mantienen vivo ese espíritu. Desde hospitaleros hasta vecinos, voluntarios o colectivos que, sin hacer ruido, contribuyen a que la experiencia del peregrino sea más humana.
Cualquier persona puede presentar una candidatura, incluso proponiendo a alguien que considere digno de reconocimiento. Esa apertura hace que el premio refleje de forma más auténtica lo que ocurre en el Camino.

Un nombre con historia
El premio lleva el nombre de Hermann Künig, un monje alemán del siglo XV que escribió una de las primeras guías del Camino de Santiago. Su obra no solo describía rutas, también orientaba a los peregrinos sobre dónde encontrar ayuda y hospitalidad.
Siglos después, ese mismo espíritu sigue presente. Y este reconocimiento busca precisamente eso: recordar que el Camino siempre ha sido mucho más que una ruta.
Un reconocimiento simbólico, pero significativo
El Premio Hermann Künig no tiene dotación económica. El reconocimiento consiste en un diploma y una pieza simbólica vinculada al mundo del peregrino.
Sin embargo, su valor va más allá de lo material. Ser reconocido por la comunidad del Camino supone dar visibilidad a una forma de entender el viaje basada en la generosidad y el compromiso.
El jurado, formado por personas vinculadas al ámbito jacobeo, será el encargado de valorar las candidaturas y elegir al ganador.

Un legado que sigue vivo
En su primera edición, el premio ya dejó claro cuál es su esencia: destacar el trabajo de quienes ayudan sin esperar nada a cambio. Personas que están ahí, etapa tras etapa, haciendo el Camino más fácil para los demás.
En un contexto en el que el número de peregrinos no deja de crecer, mantener ese espíritu se vuelve fundamental.
Mucho más que un premio
El Premio Hermann Künig es, en realidad, un recordatorio. Una forma de señalar lo que hace único al Camino de Santiago.
Porque más allá de las rutas, las etapas o los kilómetros, el Camino sigue siendo un lugar de encuentro. Un espacio donde la ayuda y la cercanía siguen teniendo un valor real.
Y es precisamente eso lo que este premio quiere reconocer: a quienes hacen del Camino algo más humano.















