Rúa do Franco, tradición, tapas y marisco en el corazón de Santiago de Compostela
En el casco histórico de Santiago de Compostela hay una calle que muchos visitantes describen como un auténtico “París-Dakar” gastronómico. No hay motores ni arena, pero sí etapas, paradas y un recorrido que se completa paso a paso, bar a bar. Se trata de la Rúa do Franco, uno de los lugares más conocidos de Galicia para disfrutar de la cocina tradicional y del ambiente típico compostelano.
Este tramo, situado a pocos metros de la catedral, reúne en apenas unos cientos de metros una gran concentración de bares, tabernas y restaurantes. La dinámica es sencilla: entrar, probar una tapa o un plato, salir y continuar hacia el siguiente local. Así, el paseo se convierte en una experiencia culinaria progresiva, donde cada parada aporta un sabor distinto.

La historia de esta calle está estrechamente ligada al Camino de Santiago. Durante siglos, los peregrinos que llegaban a la ciudad buscaban en esta zona comida y descanso tras largas jornadas de caminata. Con el paso del tiempo, la tradición hostelera se consolidó y dio lugar a la animación que hoy caracteriza a la Rúa do Franco, que sigue siendo un punto de encuentro para viajeros de todo el mundo.
Entre las especialidades más demandadas destacan el pulpo a la gallega, los mariscos frescos, los pescados del día y una amplia variedad de tapas que permiten degustar varios platos en una sola noche. La calidad del producto es uno de los factores que han consolidado la reputación de esta calle, donde muchos establecimientos trabajan con materia prima local y recetas tradicionales.
El ambiente es otro de los grandes atractivos. A cualquier hora del día es habitual encontrar mesas llenas, conversaciones en distintos idiomas y el sonido constante de platos y copas. Peregrinos recién llegados, turistas y vecinos comparten espacio en un entorno que combina tradición y vida social.

Además, la cercanía de los locales facilita el recorrido. No es necesario planificar demasiado: basta con dejarse llevar, entrar en los bares que llaman la atención y continuar avanzando. Esa espontaneidad forma parte del encanto y explica por qué muchos visitantes repiten la experiencia cada vez que regresan a Santiago.
Hoy, la Rúa do Franco sigue siendo una parada imprescindible para quienes visitan la ciudad. Más que una simple calle de restaurantes, se ha convertido en un símbolo de la cultura gastronómica gallega y de la hospitalidad compostelana. Un lugar donde cada etapa se disfruta sin prisa y donde la meta, más que llegar, consiste en saborear el camino.















