Más que un refugio: El Albergue de El Salvador en Oviedo cierra un 2025 de récord y ya mira al futuro
Hay un dicho que todo peregrino conoce: «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor». Y parece que este último año, miles de personas se han tomado la rima muy en serio. El Albergue de El Salvador, en Oviedo, acaba de echar el cierre a un 2025 histórico, consolidándose no solo como un lugar donde soltar la mochila, sino como el corazón latente del Camino Primitivo.
Según los últimos datos recogidos por la Asociación de Amigos del Camino de Asturias, las cifras no engañan: el interés por la ruta original, la que inició Alfonso II, está más vivo que nunca.
Un crisol de nacionalidades en el corazón de Asturias
Lo que realmente sorprende al repasar lo vivido este último año no es solo la cantidad de gente, sino de dónde vienen. Entrar en el albergue de Oviedo ha sido, durante todo el 2025, como hacer un viaje exprés por el mundo sin salir del Seminario Metropolitano.
Peregrinos de más de 70 países han pasado por sus literas, con un aumento notable de caminantes llegados de Estados Unidos, Corea del Sur y Alemania. ¿Qué buscan? Lo que el Camino Francés a veces pierde por el camino: soledad, autenticidad y ese punto de dureza que solo las montañas asturianas saben dar.
El milagro de los hospitaleros voluntarios
Pero el éxito del Salvador no se explica solo por las estadísticas. Si este albergue funciona es por la labor de sus hospitaleros. Personas que, de forma totalmente voluntaria, dedican sus vacaciones a recibir al peregrino con una sonrisa, un sello en la credencial y, a veces, una cura para alguna ampolla rebelde.
Ellos son quienes transforman un edificio frío en un hogar. Durante 2025, el equipo ha trabajado a destajo para que nadie se sintiera un número más, manteniendo esa esencia de la «acogida tradicional» que es cada vez más difícil de encontrar.
Oviedo: El kilómetro cero que no deja de crecer
La importancia de Oviedo como punto de inicio es estratégica. La ciudad ha entendido que el peregrino no es un turista al uso; es alguien que busca una experiencia. La mejora en la atención y la calidez del Albergue de El Salvador han sido claves para que muchos decidan empezar aquí su aventura, ya sea por el Primitivo o para enlazar con el Camino del Norte.
¿Qué nos espera en 2026? Si la tendencia sigue así, nos espera un año de mucha bota gastada y muchas historias compartidas. Oviedo ya está preparada para volver a ser ese lugar de encuentro donde, antes de empezar a caminar, todos somos iguales frente a la imponente Catedral.
¿Has pasado alguna vez por el Albergue de El Salvador? ¿Qué es lo que más recuerdas de tu estancia en Oviedo? ¡Cuéntanos tu historia en los comentarios!
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