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10 Leyes No Escritas que No Debes Romper en el Camino

Diez Maneras Infalibles de Ganarte la Etiqueta de ‘Mal Peregrino’ (y Cómo Evitarlas entre Risas)

El Camino de Santiago es una escuela de vida. Te enseña humildad, paciencia y, sobre todo, te pone a prueba en la convivencia. Para ayudarte a evitar esos pequeños (y a veces grandísimos) errores que rompen la magia de la Ruta, hemos recopilado las 10 cosas que no debes hacer si no quieres ser recordado como el turista que se disfrazó de peregrino.

¡Toma nota, ríe un poco, y que el Apóstol te guíe!

El Decálogo del Buen Peregrino (y las Reglas Serias Ocultas)

1. Ignorar la «Hora Silenciosa» del Albergue (El Pecado Capital del Sueño)

  • Lo que harás: Entrar al dormitorio a las 11:30 PM, encender la luz principal, hablar por teléfono a todo volumen y rebuscar en tu bolsa de plástico ruidosa hasta encontrar el paracetamol.
  • La Seriedad: La regla no escrita del silencio (22:00 a 06:00) es sagrada. Respeta el descanso de los demás. Un peregrino sin dormir es un peregrino infeliz, y el karma jacobeo es implacable.

2. Confundir el Albergue con un Hotel Boutique

  • Lo que harás: Quejarte porque las sábanas no son de 500 hilos, pedir que te preparen el desayuno o exigir la habitación individual más cercana al enchufe.
  • La Seriedad: Los albergues son lugares de acogida humilde, no hoteles. La humildad y la adaptabilidad son la clave. Si buscas comodidades, existen pensiones y hostales.

3. Ir ‘a Caza’ de Sellos sin Caminar (La Credencial de la Ficción)

  • Lo que harás: Ir de bar en bar en coche o autobús pidiendo sellos a la Credencial para conseguir la Compostela, argumentando que tienes una «lesión mental».
  • La Seriedad: La Compostela se concede a quienes demuestran haber caminado o pedaleado, por motivos religiosos o espirituales, los últimos 100 km (a pie) o 200 km (en bici). No hagas trampas. El Camino es contigo mismo.

4. Perfumar el Dormitorio con tu Calzado Húmedo

  • Lo que harás: Dejar tus botas y calcetines recién quitados justo al lado de tu litera, creando un «gas mostaza» que hará que todos tus compañeros quieran la litera de la calle.
  • La Seriedad: Las botas y la ropa deben airearse fuera, en las zonas habilitadas (terrazas, tendederos). La higiene personal y del equipo es una cuestión de respeto y salud pública (¡adiós hongos!).

5. Caminar al Ritmo del Peregrino de Adelante (y el de Atrás)

  • Lo que harás: Estar obsesionado con alcanzar a ese corredor ultraligero que viste por la mañana, o estresarte porque el peregrino alemán te saca media hora de ventaja.
  • La Seriedad: El Camino tiene tu nombre. Camina a tu propio ritmo. Escucha tu cuerpo, disfruta del paisaje y no compitas. No estás en una carrera, estás en una peregrinación.

6. No Decir «Buen Camino» (¡Se te Cae un Dedo!)

  • Lo que harás: Pasar de largo a todo el mundo con la vista fija en el suelo o en el móvil, ignorando el saludo universal.
  • La Seriedad: «¡Buen Camino!» es la divisa de la Ruta, la energía que te conecta con los demás. Es obligatorio, es gratuito y alegra el día.

7. Dejar Basura en la Ruta o Creer que los Matorrales son Papeleras

  • Lo que harás: Tirar la cáscara de plátano creyendo que «es biodegradable», o peor aún, dejar envoltorios plásticos o toallitas húmedas donde no deben.
  • La Seriedad: El respeto por el medio ambiente y el patrimonio es fundamental. Lo que traes contigo, se va contigo. La belleza del Camino depende de la conciencia de cada uno.

8. Llevar una Mochila Más Pesada que Tú

  • Lo que harás: Meter tres toallas, siete pares de zapatos, la plancha de pelo y la biblioteca completa de Paulo Coelho, porque «por si acaso».
  • La Seriedad: El peso ideal es el 10% de tu peso corporal. Una mochila pesada es la causa número uno de lesiones, abandonos y de tener que pagar el transporte diario de la mochila, negando la experiencia de autosuficiencia.

9. Coger los Primeros Tramos del Desayuno Bufé de un Albergue Donativo

  • Lo que harás: Acabar con la barra de pan, la caja de café y el último yogur a las 6:30 AM, sin pensar en los 30 peregrinos que vienen detrás.
  • La Seriedad: En los albergues de donativo o comunitarios, la generosidad y la mesura son la norma. Sé consciente de la comunidad y piensa en el siguiente.

10. Olvidar por qué Empezaste a Caminar

  • Lo que harás: Quejarte del calor, del frío, de las ampollas, del ronquido de tu vecino y de que la cerveza está cara en Galicia, perdiendo la perspectiva.
  • La Seriedad: Cuando el dolor físico y la frustración aparezcan, recuerda tu propósito. El Camino es una metáfora de la vida: no se trata de evitar el dolor, sino de aprender a avanzar con él. ¡A disfrutar cada paso!

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