El uso político de un símbolo espiritual , con el franquismo
Una investigación histórica reciente ha vuelto a poner sobre la mesa un aspecto poco conocido del Camino de Santiago: el uso que el régimen franquista hizo de la tradición jacobea como herramienta para reforzar la identidad nacional y católica de España.
Durante aquellos años, la figura del Apóstol Santiago no solo se promovía como referente religioso, sino también como símbolo ideológico. El Camino y las peregrinaciones se integraron en el discurso oficial como parte de una visión de España profundamente ligada al catolicismo y a la unidad nacional.
Peregrinaciones organizadas y mensaje ideológico
En ese contexto, se impulsaron peregrinaciones organizadas, muchas de ellas vinculadas al ámbito militar o institucional. Estas marchas no tenían únicamente un sentido espiritual, sino que también servían para transmitir valores como la disciplina, el sacrificio y la identificación entre religión, patria y Estado.
El uso de símbolos históricos y religiosos permitía reforzar un relato político que buscaba legitimarse a través de la tradición. El Camino, con siglos de historia a sus espaldas, ofrecía un escenario perfecto para ese propósito.

Santiago como imagen de España hacia el exterior
El fenómeno no se limitó al ámbito interno. En algunos casos, estas iniciativas también pretendían proyectar al exterior una imagen de España como nación unida en torno a la fe y a sus tradiciones. El Xacobeo se convertía así en una herramienta cultural y simbólica que servía para reforzar la identidad del país en un momento de aislamiento internacional.
El uso político de símbolos religiosos no fue exclusivo del Camino, pero la fuerza histórica y espiritual de Santiago de Compostela hizo que el fenómeno tuviera una especial relevancia.
Un Camino con muchas etapas en la historia
Los historiadores recuerdan que el Camino de Santiago ha tenido significados muy diferentes a lo largo de los siglos. Fue una gran ruta medieval de peregrinación, atravesó periodos de decadencia, fue recuperado en el siglo XX y hoy es una experiencia abierta a personas de todo el mundo con motivaciones muy diversas.
Conocer estos episodios ayuda a entender que el Camino no es solo un itinerario físico, sino también una construcción histórica que ha ido cambiando con el tiempo.
El Camino actual, muy diferente
Hoy, el Camino de Santiago se vive de forma muy distinta. Peregrinos de todas las nacionalidades y creencias lo recorren por motivos personales, culturales, deportivos o espirituales, en un ambiente mucho más plural y abierto.
Mirar al pasado permite comprender mejor el presente y recordar que, más allá de cualquier uso político o ideológico, el Camino ha sobrevivido gracias a los miles de peregrinos anónimos que lo han mantenido vivo generación tras generación.















