El pueblo gallego desde el que miles de peregrinos comienzan cada año su viaje hacia Compostela
Hay lugares que no necesitan presentación. Sarria es uno de ellos. Año tras año, este municipio lucense se consolida como el punto de inicio más popular del Camino de Santiago, un lugar donde se cruzan nervios, ilusión y mochilas recién ajustadas. No es casualidad: desde Sarria se recorren los últimos 100 kilómetros del Camino Francés, la distancia mínima exigida para obtener la Compostela, lo que la convierte en la elección preferida de miles de peregrinos de todo el mundo.
Pero reducir Sarria a una simple cifra sería injusto. Este pueblo gallego es mucho más que un punto de partida práctico. Es un lugar cargado de historia, hospitalidad y ambiente peregrino, donde el Camino se siente desde la primera pisada.
Un inicio accesible para peregrinos de todo el mundo
Una de las grandes claves del éxito de Sarria es su excelente accesibilidad. Llegar hasta aquí es sencillo tanto desde Galicia como desde otros puntos de España. Conexiones por tren, carretera y autobús facilitan que peregrinos nacionales e internacionales puedan plantarse en Sarria sin complicaciones, incluso con poco tiempo disponible.
Este factor ha convertido al municipio en una auténtica “puerta de entrada” al Camino, especialmente para quienes se inician por primera vez o disponen de una semana para vivir la experiencia jacobea.
Ambiente peregrino desde el primer paso
Nada más llegar, Sarria respira Camino. Albergues, pensiones, restaurantes y tiendas especializadas conviven con vecinos acostumbrados a orientar, ayudar y animar a quienes empiezan la aventura. Aquí el peregrino no se siente extraño: se siente parte de algo.
El casco histórico, los puentes medievales y los primeros senderos rurales que salen del pueblo ofrecen una transición perfecta entre la vida urbana y el Camino más verde y tranquilo que aguarda en las etapas siguientes.

Mucho más que un punto de salida
Sarria también es un lugar para detenerse, conocer y disfrutar. Su patrimonio, su gastronomía y su entorno natural convierten la estancia previa al inicio del Camino en una experiencia en sí misma. Muchos peregrinos llegan un día antes para empaparse del ambiente, sellar su credencial y vivir esa mezcla de nervios y emoción que solo se siente antes de empezar a caminar.
Un éxito que plantea retos
El enorme atractivo de Sarria también trae consigo desafíos: masificación en determinadas épocas, alta demanda de alojamientos y la necesidad constante de gestionar el flujo de peregrinos sin perder la esencia del Camino. Aun así, Sarria sigue sabiendo acoger, adaptarse y reinventarse.
Porque algunos comienzos se olvidan…
pero el primer paso desde Sarria, casi nunca.















