Un proyecto paralizado desde hace años
El albergue público de peregrinos previsto en A Coruña continúa sin avanzar y sigue sin fecha clara para su puesta en marcha. El proyecto, que se viene anunciando y estudiando desde hace años, permanece atascado entre trámites, decisiones pendientes y falta de avances visibles, lo que ha vuelto a despertar críticas y preocupación entre quienes siguen de cerca el Camino Inglés.
La ciudad, uno de los puntos históricos de partida de esta ruta jacobea, continúa sin contar con una infraestructura pública específica para peregrinos, algo que contrasta con la realidad de muchas otras localidades del Camino.

Una carencia que afecta directamente al peregrino
La ausencia de un albergue público obliga a muchos peregrinos a recurrir a hoteles, pensiones o apartamentos turísticos para pasar la primera noche. Esto no solo encarece el inicio del Camino, sino que también dificulta que algunos caminantes puedan comenzar la ruta en condiciones similares a las de otros itinerarios, donde la red de albergues forma parte esencial de la experiencia.
Para muchos peregrinos, el albergue no es solo un lugar donde dormir. Es también un espacio de encuentro, de intercambio de experiencias y de preparación para los primeros días de marcha.
El Camino Inglés busca consolidarse
El Camino Inglés ha ido ganando visibilidad en los últimos años, especialmente entre peregrinos extranjeros, pero todavía busca consolidarse como una de las rutas principales. Muchos expertos consideran que contar con infraestructuras adecuadas en los puntos de partida es fundamental para impulsar su crecimiento.
A Coruña, por su historia marítima y su relación con la llegada de peregrinos desde el norte de Europa, tiene un papel importante dentro de esta ruta, y la falta de un albergue sigue siendo una asignatura pendiente.
Una espera que continúa
Por ahora, no hay un calendario claro que permita saber cuándo se desbloqueará el proyecto. Mientras tanto, los peregrinos que comienzan su Camino en la ciudad siguen adaptándose a la situación, organizando su primera etapa sin contar con un albergue público que facilite el inicio del viaje.
Y entre quienes conocen bien el Camino Inglés, la sensación es cada vez más clara: el albergue no es un lujo, es una necesidad que lleva demasiado tiempo esperando.















