El banco de las 110 herraduras que emociona a los peregrinos ya tiene su lugar en Galicia
Hay rincones que no nacen para ser famosos…
pero acaban siéndolo.
Eso es lo que está pasando con un banco muy especial, construido con 110 herraduras, que en poco tiempo se ha convertido en un nuevo punto de parada para caminantes y visitantes del Camino de Santiago.
Este banco se encuentra en el Mirador de Outeiro Grande, situado en Liripio, en el municipio de A Estrada (Pontevedra), un lugar desde el que se domina el paisaje y donde el Camino invita a detenerse, respirar hondo y mirar alrededor.

No es solo un banco.
Es un sitio para parar el cuerpo… y también la cabeza.
Cada una de las herraduras que lo forman tiene historia.
Ha tocado tierra, barro y piedra.
Ha acompañado viajes largos, lentos, duros.
Ahora, unidas en círculo, forman un banco giratorio desde el que se puede contemplar el entorno como quien repasa su propio Camino interior.
Quien se sienta allí lo entiende enseguida.
Después de tantos kilómetros, lo importante no es avanzar…
es parar un momento.
Parar para recordar de dónde vienes.
Parar para pensar por qué empezaste.
Parar para sentir que todo ese esfuerzo tenía sentido.
Muchos peregrinos hablan de este banco como de un lugar “con algo especial”.
Otros dicen que da buena suerte.
Otros simplemente se quedan callados, giran despacio y sonríen.
En un Camino lleno de iglesias, cruceiros y mojones, este banco hecho de hierro ha logrado algo difícil:
convertirse en símbolo sin necesidad de palabras.
Porque el Camino no es solo llegar a Santiago.
Es todo lo que pasa antes.
Y a veces, todo eso cabe en un banco de herraduras frente al paisaje gallego.















