Oviedo se consolida como origen de una ruta en auge. El camino más antiguo vive un crecimiento imparable
El Camino Primitivo, considerado el origen de todas las rutas jacobeas, está viviendo uno de sus mejores momentos. Cada vez más peregrinos eligen esta ruta que parte desde Oviedo, atraídos por su historia, su autenticidad y su carácter más exigente.
Lo que durante años fue una alternativa menos transitada, hoy se está consolidando como una de las opciones preferidas dentro del Camino de Santiago. El crecimiento es evidente y confirma una tendencia clara: muchos peregrinos buscan algo más que las rutas masificadas.
Oviedo, punto de inicio de este camino, refuerza así su papel histórico como origen de la peregrinación, posicionándose como una ciudad clave dentro del universo jacobeo.
Una ruta con más de mil años de historia
El Camino Primitivo no es un camino cualquiera. Es el primero. Fue el recorrido que realizó el rey Alfonso II en el siglo IX para visitar el sepulcro del Apóstol Santiago, marcando el inicio de las peregrinaciones.
Desde entonces, esta ruta ha mantenido su identidad. Atraviesa montañas, valles y zonas rurales entre Asturias y Galicia en un recorrido que exige esfuerzo, pero que recompensa con paisajes y una sensación de autenticidad difícil de encontrar en otras rutas.
Durante siglos fue la principal vía hacia Santiago, antes de que el Camino Francés ganara protagonismo. Hoy, ese carácter original vuelve a atraer a quienes buscan una experiencia más profunda.
Oviedo, punto de partida con identidad propia
Oviedo no es solo el inicio del Camino Primitivo, es también un lugar cargado de simbolismo. Desde la catedral de San Salvador parten cada año miles de peregrinos que comienzan aquí una de las rutas más especiales del Camino.
La ciudad ha sabido reforzar esta identidad, vinculando su historia y su patrimonio con la peregrinación. Cada vez son más los viajeros que llegan a Oviedo no solo para conocerla, sino para empezar desde allí su camino hacia Santiago.

Un Camino exigente que engancha
El Camino Primitivo destaca por su dureza. Sus etapas incluyen desniveles importantes, cambios de clima y largas jornadas en plena naturaleza. No es un camino fácil, pero precisamente por eso tiene un atractivo especial.
Muchos peregrinos lo eligen buscando tranquilidad, menos gente y una conexión más directa con el entorno. Es un camino que obliga a ir despacio, a adaptarse y a vivir cada etapa con intensidad.
Y quienes lo recorren suelen coincidir en lo mismo: es duro, pero deja huella.
Un crecimiento que mira al futuro
El aumento de peregrinos en esta ruta plantea nuevos retos. Mejorar infraestructuras, mantener la señalización y garantizar la conservación del entorno serán claves para que el Camino Primitivo siga creciendo sin perder su esencia.
El equilibrio entre crecimiento y autenticidad será fundamental en los próximos años.
Un Camino que vuelve a sus orígenes
El Camino Primitivo no solo está en auge, está recuperando su lugar en la historia. Una ruta que nació hace más de mil años y que hoy vuelve a ser elegida por miles de peregrinos.
Un camino que empieza en Oviedo… y que, para muchos, se convierte en uno de los más especiales de toda su vida.















