El Camino de Santiago da un nuevo paso hacia su transformación digital. Palencia ha desplegado tótems interactivos, sistemas capaces de contabilizar el paso de peregrinos y un nuevo portal turístico para conocer mejor qué ocurre realmente en la ruta y ofrecer información al caminante durante su recorrido.
Durante siglos, para saber cuántos peregrinos atravesaban un pueblo del Camino había que observar el camino, preguntar en los albergues o esperar a conocer las cifras de llegadas a Santiago. Ahora, en determinados puntos del Camino Francés en Palencia, la tecnología permitirá obtener una fotografía mucho más precisa de esos movimientos.
La Diputación de Palencia ha culminado distintas actuaciones de digitalización dentro de su Plan de Sostenibilidad Turística en Destino del Camino de Santiago, financiado con fondos europeos NextGenerationEU. Entre las novedades destacan tótems interactivos en Itero de la Vega, Frómista y Carrión de los Condes, además de sistemas de sensorización destinados a contabilizar los flujos de peregrinos.
Saber cuántos peregrinos pasan realmente
Esta es probablemente la parte más interesante del proyecto.
La sensorización permitirá obtener información sobre el movimiento de personas y bicicletas por determinados puntos del Camino. El proyecto técnico contemplaba cámaras con visión artificial capaces de distinguir y contabilizar ambos tipos de usuarios, procesando la información directamente en los dispositivos.
¿Para qué sirve contar peregrinos?
Mucho más que para obtener una cifra curiosa.
Conocer los flujos reales puede ayudar a saber cuándo existe mayor presión sobre determinados tramos, anticipar necesidades, distribuir recursos y entender mejor el comportamiento de quienes recorren el Camino.
La propia Diputación plantea la tecnología como una herramienta para comprender y mejorar la gestión de la movilidad peatonal y ciclista, además de contribuir a la seguridad.
Tótems interactivos en pleno Camino
El segundo cambio será mucho más visible para el peregrino.
Itero de la Vega, Frómista y Carrión de los Condes cuentan con tótems interactivos destinados a proporcionar información turística y cultural durante el recorrido.
No estamos hablando únicamente de un cartel tradicional.
El proyecto contempla dispositivos táctiles que permiten navegar por contenidos y consultar información. La documentación previa incluía incluso un chatbot multilingüe basado en inteligencia artificial, alimentado con fuentes oficiales, para permitir la interacción con el visitante.
Es decir, el peregrino que durante siglos preguntó al hospitalero, al vecino o al sacerdote qué podía encontrar unos kilómetros más adelante empieza a convivir ahora con otra posibilidad:
preguntárselo a una máquina situada junto al Camino.
Un nuevo Camino también en el móvil
La actuación incorpora igualmente el portal digital Camino de Santiago Palencia, concebido para reunir información turística, cultural y también contenidos relacionados con el astroturismo. El conjunto de esta actuación de digitalización ha supuesto una inversión de 100.390,07 euros.
Portal Camino de Santiago Palencia
El objetivo va más allá de promocionar monumentos. Se pretende construir un modelo de gestión turística más inteligente, donde la información recopilada permita conocer mejor al visitante y mejorar su experiencia.
Tecnología también para proteger al peregrino
Palencia lleva meses introduciendo tecnología en otros puntos del recorrido.
En varios cruces de carreteras provinciales con el Camino se han instalado sistemas inteligentes con sensores capaces de detectar vehículos y peatones. Cuando identifican una situación potencial de riesgo, la señalización LED alerta tanto a conductores como a peregrinos.
También se ha mejorado el área de descanso de Itero de la Vega, con una inversión de 47.190 euros destinada, entre otras actuaciones, a hacerla más accesible y mejorar su conexión peatonal con el casco urbano.
Digitalización, por tanto, no significa únicamente pantallas.
También puede significar datos, prevención y seguridad.
Del peregrino medieval al peregrino digital
Y aquí aparece una transformación mucho más profunda.
El peregrino actual puede llevar la Credencial en el bolsillo, pero también transporta GPS, aplicaciones, reservas de alojamiento, traducción automática, mapas, redes sociales y acceso permanente a información.
Ahora el propio territorio empieza también a digitalizarse.
Sensores que saben cuándo pasa un caminante. Señales que detectan vehículos. Tótems que responden preguntas. Plataformas que muestran qué visitar.
El Camino conserva piedras, iglesias, flechas amarillas y tradiciones centenarias, pero sobre ellas comienza a construirse una nueva capa invisible formada por datos y tecnología.
No sustituirá la conversación con un hospitalero ni el consejo de otro peregrino.
Pero sí está cambiando la forma de informarse, orientarse, protegerse y tomar decisiones mientras se camina hacia Santiago.
Quizá estemos asistiendo al nacimiento de algo que dentro de unos años nos parecerá completamente normal:
el Camino del peregrino digital.
















