Seis personas con discapacidad emprenden este lunes una nueva aventura hacia Santiago de Compostela junto a DisCamino. Desde Cizur Menor, junto a Pamplona, recorrerán el Camino Francés en bicicletas y triciclos adaptados durante trece etapas, demostrando una vez más que las barreras también pueden quedar atrás en el Camino.
El Camino de Santiago vuelve a convertirse en escenario de una historia en la que los kilómetros importan, pero quizá no sean lo más importante.
La asociación DisCamino inicia este 17 de agosto una nueva expedición desde Cizur Menor, en Navarra, hasta Santiago de Compostela, en la que seis personas con diferentes discapacidades recorrerán buena parte del Camino Francés utilizando bicicletas y triciclos tándem adaptados.
La aventura estará formada por trece etapas y reunirá a participantes procedentes de distintos lugares de España, acompañados por voluntarios que harán posible que cada jornada se convierta en un nuevo paso hacia Compostela.
Trece etapas hasta Santiago
No será precisamente un paseo.
El recorrido atravesará algunos de los territorios más reconocibles del Camino Francés y contempla jornadas de considerable longitud. Según la planificación publicada, alguna etapa alcanzará aproximadamente 69 kilómetros.
En los triciclos adaptados, participantes y acompañantes forman un equipo. El esfuerzo de unos permite avanzar a otros, pero la experiencia, el cansancio, los paisajes y la llegada pertenecen a todos.
Y precisamente ahí reside buena parte de la filosofía de DisCamino.
No se trata simplemente de transportar a una persona hasta Santiago.
Se trata de permitirle vivir el Camino.

Un proyecto nacido para derribar barreras
La historia de DisCamino comenzó en 2009, vinculada a la experiencia de Gerardo Fernández, conocido como Gerardiño, una persona sordociega que pudo realizar el Camino gracias a un triciclo tándem y al acompañamiento necesario para afrontar la ruta.
Aquella experiencia terminó convirtiéndose en algo mucho mayor.
Desde entonces, el proyecto ha permitido que numerosas personas con discapacidad puedan participar en diferentes aventuras jacobeas mediante bicicletas y vehículos adaptados, acompañadas por voluntarios.
La idea resulta sencilla de explicar, aunque mucho más difícil de ejecutar:
que una discapacidad no sea automáticamente una barrera para vivir el Camino de Santiago.
De Sevilla a Santiago… y ahora desde Navarra
La expedición que comienza ahora llega apenas unas semanas después de otro importante desafío protagonizado por DisCamino.
En julio, miembros de la asociación completaron una aventura por la Vía de la Plata desde Sevilla hacia Santiago, demostrando nuevamente la capacidad del proyecto para afrontar recorridos de gran distancia.
Ahora el escenario cambia.
Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia irán quedando atrás mientras el grupo avanza hacia Compostela por el Camino Francés.
Cada etapa supondrá kilómetros de esfuerzo, coordinación entre participantes y acompañantes y también esa convivencia que forma parte inseparable de cualquier peregrinación.
El Camino que todos deberían poder vivir
El crecimiento del Camino de Santiago plantea numerosos debates: masificación, alojamientos, seguridad, conservación del patrimonio o servicios para los peregrinos.
Pero existe otra cuestión que merece cada vez mayor atención:
la accesibilidad.
No todas las personas pueden caminar durante semanas cargando una mochila.
No todas pueden subir una montaña o atravesar determinados caminos de tierra sin ayuda.
Eso no significa necesariamente que tengan que renunciar a sentir lo que significa avanzar hacia Santiago.
Experiencias como DisCamino demuestran que adaptar el Camino no consiste únicamente en eliminar obstáculos físicos. También significa crear equipos, desarrollar soluciones y encontrar personas dispuestas a acompañar a otras.
Seis historias camino del Obradoiro
Durante las próximas trece etapas habrá cansancio, madrugones y seguramente momentos difíciles.
También habrá risas, carreteras, caminos, pueblos, comidas compartidas y esa pregunta que aparece inevitablemente cuando Santiago empieza a acercarse:
¿Cuánto queda?
La respuesta irá cambiando cada día.
Hasta que finalmente sea cero.
Entonces seis nuevos peregrinos llegarán a Compostela después de haber demostrado algo que probablemente sea mucho más importante que cualquier cifra de kilómetros:
el Camino puede tener barreras, pero también puede encontrar la manera de superarlas.
















