Un documental cuestiona las contradicciones del Camino de Santiago en la era del turismo y el mascotismo
Un nuevo documental pone el foco en las tensiones existentes entre los valores tradicionales del Camino de Santiago —solidaridad, respeto y espiritualidad— y la realidad contemporánea marcada por la turistificación, la mercantilización y el trato desigual hacia los animales no humanos.
La película sigue a dos grupos de peregrinos a lo largo del Camino Francés, uno de los itinerarios más transitados, para ofrecer una mirada crítica y reflexiva sobre cómo se viven hoy los ideales que históricamente han definido esta ruta milenaria. A través de entrevistas, escenas de ficción y un análisis social profundo, el documental invita al espectador a cuestionarse si esos valores se aplican de forma coherente a todos los seres que forman parte del Camino.
Una primera parte centrada en el “dog friendly” y el Camino con perro
Esta primera parte del documental se adentra específicamente en el movimiento dog friendly, el auge del mascotismo como tendencia social y la experiencia —no exenta de conflictos— de hacer el Camino de Santiago con perro. El relato aborda tanto las oportunidades como las contradicciones de una moda que, bajo la etiqueta de “amigable con los animales”, a veces oculta prácticas poco respetuosas o carentes de reflexión ética.
El filme plantea preguntas incómodas: ¿se respetan realmente las necesidades de los animales? ¿Existe coherencia entre el discurso de amor y cuidado y la práctica cotidiana en el Camino? ¿Hasta qué punto la mercantilización ha vaciado de contenido los valores que se dicen defender?
Voces diversas para un debate necesario
El documental cuenta con la participación de peregrinos, activistas y profesionales que aportan miradas complementarias y, en ocasiones, contrapuestas. Entre las personas que intervienen se encuentran Francismo Miramontes (Fray Paco), Sara Escudero, Saúl Ortega —acompañado por Zuri y Otto—, así como Tenisha Weitzmann, Sasha Decker y Ayleen Lessoing, junto a Mer, Prince y Toby.

También participan Alba Pereira Búa, Estefanía Pose Pardo y Andrea Álvarez, acompañadas por Neka, además de Olga Otero, completando un mosaico de experiencias que enriquecen el debate.
Una llamada a la conciencia
Más allá de la denuncia, el documental se presenta como una llamada a la conciencia colectiva. Su objetivo es sensibilizar al público sobre la necesidad de vivir el Camino —y la vida cotidiana— de manera auténtica, coherente y respetuosa con todas las formas de vida. En un contexto donde el Camino de Santiago se ha convertido en un producto global, la película invita a recuperar su dimensión ética y humana, recordando que los valores no deberían quedarse solo en el discurso.
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