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Buscan voluntarios para vivir gratis junto al Camino

Una pareja que gestiona un albergue para peregrinos en Las Herrerías de Valcarce, en León, busca voluntarios dispuestos a pasar al menos un mes en una pequeña aldea de apenas 20 habitantes. A cambio de colaborar en la atención a los peregrinos, el huerto y la vida diaria del alojamiento, ofrecen estancia y comida.

Hay propuestas que resumen muy bien una parte del espíritu del Camino de Santiago.

Vivir en un pequeño pueblo.

Conocer a peregrinos de todo el mundo.

Ayudar en un albergue.

Cuidar un huerto.

Compartir comidas.

Y hacerlo en uno de los tramos más especiales del Camino Francés, justo antes de la subida hacia O Cebreiro.

Eso es lo que ofrecen Miriam y Danilo, una pareja que gestiona un albergue vegetariano para peregrinos en Las Herrerías de Valcarce, dentro del municipio leonés de Vega de Valcarce.

Su propuesta está dirigida a personas que quieran pasar una temporada viviendo allí a cambio de colaborar en diferentes tareas.

Una aldea de apenas 20 habitantes

Las Herrerías es una pequeña localidad situada en pleno Camino Francés.

Durante buena parte del año mantiene una población muy reducida, de alrededor de 20 habitantes.

Pero cuando llega la temporada de peregrinación, el pueblo cambia.

Cada día pasan caminantes procedentes de decenas de países antes de enfrentarse a una de las subidas más conocidas de todo el Camino.

Desde Las Herrerías comienza el ascenso hacia O Cebreiro.

En apenas unos kilómetros, el peregrino deja atrás el valle y empieza a ganar altura hasta alcanzar Galicia.

Por eso, aunque el pueblo sea pequeño, durante buena parte del año está lleno de movimiento.

Un proyecto ligado a la hospitalidad

La pareja trabaja en dos proyectos.

Por un lado, mantiene un huerto ecológico.

Por otro, quiere desarrollar una casa abierta a peregrinos basada en el donativo.

La idea no es simplemente ofrecer una cama.

Buscan crear un espacio donde el peregrino pueda descansar, conversar y sentirse acogido.

Para mantener ese proyecto necesitan ayuda.

Y ahí entran los voluntarios.

Qué tareas deben realizar

Las personas que participen colaborarán en diferentes aspectos de la vida del albergue.

Entre las tareas están la limpieza y atención de las instalaciones, el registro de los peregrinos, la preparación de las cenas y el mantenimiento del huerto y del jardín.

También pueden colaborar en la realización de carteles, información para caminantes y actualización de las redes sociales del proyecto.

No se trata, por tanto, de unas vacaciones gratuitas.

La propuesta se basa en un intercambio.

Tiempo y ayuda a cambio de alojamiento y comida.

Alojamiento y tres comidas al día

Los voluntarios se alojan en una habitación compartida dentro de una antigua casa de piedra.

El espacio cuenta con literas y suele ser compartido por dos o tres personas.

Los anfitriones ofrecen también tres comidas vegetarianas al día, preparadas de manera sencilla y con participación de quienes están viviendo allí.

La casa se encuentra en un entorno rural y bastante aislado.

Eso forma parte de su atractivo, pero también exige cierta adaptación.

No hay todas las comodidades de una ciudad y la conexión a Internet es limitada.

Hay que quedarse al menos un mes

Uno de los requisitos importantes es la duración.

Los voluntarios deben comprometerse a permanecer un mínimo de un mes.

También se pide tener al menos 23 años y saber cocinar.

Los anfitriones buscan personas sociables, flexibles y con ganas de convivir con gente de diferentes países.

En el albergue pueden coincidir peregrinos, voluntarios, amigos y familiares.

La convivencia forma parte esencial del proyecto.

Un Camino especialmente internacional

Miriam y Danilo hablan varios idiomas: español, inglés, alemán, francés e italiano.

Eso tiene mucho sentido en un lugar como Las Herrerías.

Por allí pasan peregrinos de prácticamente toda Europa y de numerosos países del mundo.

Para un voluntario, esa experiencia puede convertirse también en una especie de viaje internacional sin moverse del mismo pueblo.

Cada noche puede sentarse a cenar con personas diferentes.

Cada conversación puede traer una historia distinta.

La subida a O Cebreiro empieza allí

Las Herrerías tiene además una posición privilegiada dentro del Camino Francés.

Desde el pueblo comienza una de las etapas más conocidas y exigentes.

Hasta O Cebreiro, el Camino gana aproximadamente 610 metros de desnivel en apenas 7,5 kilómetros.

Para muchos peregrinos, esa subida marca uno de los grandes momentos del viaje.

Antes de enfrentarse a ella, Las Herrerías se convierte en lugar de descanso.

Después comienza la montaña.

Un pueblo con historia jacobea

La relación de Las Herrerías con el Camino viene de siglos atrás.

Su propio nombre recuerda las antiguas herrerías donde se trabajaba el hierro en la zona.

El peregrino italiano Domenico Laffi ya describió esta actividad en el siglo XVII.

También existe el barrio de Hospital, cuyo nombre recuerda la existencia de un antiguo hospital para peregrinos ingleses documentado en el siglo XII.

La hospitalidad, por tanto, no es algo nuevo en este lugar.

Forma parte de su historia.

Vivir el Camino desde el otro lado

La mayoría de las personas conoce el Camino desde el punto de vista del peregrino.

Se camina.

Se llega al albergue.

Se cena.

Se duerme.

Y al día siguiente se continúa.

Pero existe otra forma de vivirlo.

La de quienes reciben.

La de quienes preparan una habitación.

La de quienes escuchan historias.

La de quienes ayudan a alguien que llega agotado después de 25 kilómetros.

Pasar un mes como voluntario puede permitir conocer una parte del Camino que muchas veces permanece invisible.

No es turismo convencional

La propuesta deja claro que no se trata de una experiencia turística tradicional.

Quien llegue deberá colaborar.

Habrá tareas.

Habrá horarios.

Habrá responsabilidades.

Pero también existirá la posibilidad de formar parte de una pequeña comunidad vinculada directamente al Camino.

Ese equilibrio entre trabajo, convivencia y hospitalidad es precisamente lo que hace diferente la propuesta.

Un refugio en un mundo cada vez más rápido

Quizá por eso este tipo de voluntariados despiertan tanto interés.

Vivimos rodeados de ruido, pantallas y prisas.

Y de repente aparece la posibilidad de pasar un mes en una aldea de 20 habitantes atendiendo peregrinos.

Sin grandes lujos.

Con poco Internet.

Con cenas compartidas.

Con un huerto.

Y con cientos de personas caminando hacia Santiago delante de la puerta.

Para algunos puede parecer demasiado aislado.

Para otros puede ser exactamente lo que están buscando.


Promotional banner for Camino Joven: a group of young hikers with backpacks at sunset along the Cantabrian coast; dates 19–21 de junio de 2026, at Albergue de Güemes.
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Ernesto Díaz

Director y locutor de Radio TV Camino de Santiago, con más de 25 años de experiencia personal y profesional en la ruta jacobea, y como profesional del sector de la Restauración. Propietario y hospitalero gerente del Albergue de peregrinos de donativo «La Casa de las Sonrisas» en Grañón (La Rioja) desde 2012.

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