La Fundación Camino Lebaniego promociona cuatro grandes rutas entre mar, montaña y espiritualidad
Cantabria quiere consolidarse como uno de los grandes destinos de peregrinación y turismo experiencial de Europa. Bajo el lema «Cantabria camina, camina Cantabria», la Fundación Camino Lebaniego ha puesto en marcha una iniciativa que invita a descubrir la región a través de sus caminos históricos, combinando naturaleza, patrimonio, cultura, turismo rural y espiritualidad.
La propuesta busca mostrar una Cantabria diferente, alejada de las prisas y conectada con la esencia del viaje a pie. Un territorio donde el peregrino puede recorrer desde espectaculares paisajes costeros hasta algunos de los enclaves espirituales más importantes de España.
El proyecto pone el foco en cuatro grandes itinerarios que atraviesan la comunidad autónoma y que reflejan la enorme diversidad paisajística y cultural de la región.

El Camino Lebaniego, la gran ruta espiritual de Cantabria
Entre todas las rutas destaca el Camino Lebaniego, considerado uno de los grandes tesoros del patrimonio cántabro.
La ruta comienza en San Vicente de la Barquera, uno de los pueblos más bellos del norte de España, y se adentra en el interior siguiendo el valle del Nansa hasta llegar a la comarca de Liébana.
Durante el recorrido, los peregrinos atraviesan localidades como Muñorrodero, Cades, Lebeña, Cabañes y Potes antes de alcanzar el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.
Este santuario es uno de los principales centros de peregrinación cristiana del mundo al custodiar el Lignum Crucis, considerado el fragmento más grande conservado de la cruz de Cristo.
El entorno de los Picos de Europa convierte además esta ruta en una de las experiencias de senderismo, turismo religioso y naturaleza más espectaculares del norte de España.
Del mar a los valles pasiegos por el Camino Medieval Lebaniego
La segunda gran propuesta es el Camino Medieval Lebaniego, una ruta histórica que conecta la Catedral de Santander con el corazón de Liébana.
El itinerario atraviesa algunos de los paisajes más característicos de Cantabria, incluyendo los valles pasiegos, Puente Viesgo, Anievas y Tudanca, uno de los pueblos con mayor tradición histórica y cultural de la comunidad.
Se trata de un camino que durante siglos fue utilizado por comerciantes, viajeros y peregrinos, convirtiéndose en una de las principales vías de comunicación entre la costa y el interior.
Hoy recupera su protagonismo como una alternativa ideal para quienes buscan turismo rural, senderismo y experiencias auténticas.

El Camino de la Costa sigue siendo uno de los grandes atractivos
El Camino de la Costa, integrado dentro del histórico Camino de Santiago y reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, continúa siendo una de las rutas más populares para los peregrinos internacionales.
Su recorrido por Cantabria ofrece una combinación única de playas, acantilados, pueblos marineros, patrimonio histórico y gastronomía local.
Miles de peregrinos procedentes de todo el mundo eligen cada año esta variante buscando una experiencia menos masificada que el Camino Francés y con paisajes únicos frente al mar Cantábrico.
La ruta se ha convertido además en uno de los grandes referentes del turismo activo y del llamado slow travel, una tendencia cada vez más demandada por viajeros que buscan desconectar y viajar a otro ritmo.
El Camino Olvidado recupera la historia medieval
La cuarta ruta impulsada por la Fundación Camino Lebaniego es el denominado Camino Olvidado.
Este antiguo itinerario medieval conecta Bilbao con la comarca cántabra de Campoo y continúa posteriormente hacia Villafranca del Bierzo.
Durante siglos fue utilizado por peregrinos que buscaban evitar zonas más inseguras del norte peninsular.
Actualmente vive una importante recuperación gracias al creciente interés por las rutas menos transitadas.
Iglesias románicas, paisajes de montaña, pequeños pueblos y una enorme riqueza histórica convierten este camino en una alternativa muy valorada por quienes buscan tranquilidad y autenticidad.
Cantabria apuesta por el turismo de naturaleza y peregrinación
La promoción de estas cuatro rutas forma parte de una estrategia más amplia para posicionar a Cantabria como un destino de referencia en turismo sostenible, turismo cultural y peregrinación.
La combinación de mar, montaña, patrimonio histórico y espiritualidad ofrece una propuesta difícil de encontrar en otros territorios europeos.
Además, el creciente interés internacional por el Camino de Santiago y las experiencias relacionadas con la salud mental, el senderismo y la desconexión digital está favoreciendo la llegada de nuevos visitantes a la región.
La Fundación Camino Lebaniego considera que caminar estos itinerarios permite descubrir una Cantabria auténtica, donde cada etapa ofrece una nueva historia y donde el viaje se convierte en una experiencia personal única.
Porque en Cantabria, más que visitar lugares, se trata de recorrerlos paso a paso.
















