Peregrinos andaluces exigen la devolución del dinero tras descubrir que en Galicia «abrir el paraguas» es un deporte olímpico
«Nos dijeron que veníamos al Camino de Santiago, no a unas oposiciones para hombre rana», bromean varios caminantes tras una semana de lluvia intermitente
El Camino de Santiago está lleno de sorpresas. Algunas son espirituales, otras gastronómicas y otras… meteorológicas. Un grupo de peregrinos andaluces ha protagonizado esta semana una divertida escena al llegar a Galicia y descubrir que el paraguas no es un accesorio opcional, sino prácticamente una extensión del cuerpo humano.
«En Sevilla nos dijeron que trajéramos chubasquero por si acaso. Lo que no nos explicaron es que aquí el ‘por si acaso’ dura tres provincias», comentaba entre risas uno de los peregrinos mientras intentaba secar, por tercera vez en el mismo día, unos calcetines que ya han conocido más etapas que muchos veteranos del Camino.
La situación ha dado pie a bromas constantes entre los caminantes, algunos de los cuales aseguran haber desarrollado nuevas habilidades tras cruzar la frontera gallega.
«Yo antes abría el paraguas en diez segundos. Ahora lo hago en menos de uno. Estoy para competir en unos Juegos Olímpicos del norte», aseguraba una peregrina entre carcajadas mientras esquivaba una nube sospechosamente oscura.
Por supuesto, no faltaron las referencias a uno de los grandes misterios meteorológicos de la comunidad: la famosa vaca que supuestamente predice el tiempo.
«Nos dijeron que si la vaca se tumbaba era porque iba a llover. Después de cinco días aquí hemos llegado a la conclusión de que la vaca está tumbada por agotamiento psicológico», explicaba otro peregrino con notable resignación.
Sin embargo, los propios gallegos se apresuraron a desmentir algunos de los mitos más extendidos.
«Aquí también hace sol. El problema es que cuando sale, todos dejamos lo que estamos haciendo para ir a celebrarlo», señalaba un vecino de Melide mientras buscaba unas gafas de sol que, según confesó, no utilizaba desde el verano pasado.

Más allá del humor, lo cierto es que el clima gallego forma parte de la identidad del Camino de Santiago. La lluvia, la niebla y el verde intenso de los paisajes son elementos inseparables de la experiencia jacobea y, para muchos peregrinos, constituyen algunos de sus recuerdos más especiales.
Porque después de cada chaparrón suele llegar una conversación improvisada bajo un soportal, un café caliente compartido entre desconocidos o la satisfacción de completar una etapa pese a las dificultades.
Y aunque muchos lleguen convencidos de que el norte es una especie de parque acuático permanente, la mayoría termina marchándose con una conclusión inesperada: el clima gallego puede poner a prueba la paciencia… pero también regala algunos de los paisajes más hermosos del Camino.
Eso sí, por precaución, los expertos recomiendan llevar siempre tres cosas imprescindibles: una credencial, un buen impermeable y sentido del humor.
Porque en Galicia, como dicen muchos peregrinos veteranos, si esperas cinco minutos, el tiempo cambia… y probablemente vuelva a cambiar otros cinco minutos después.
















