Antonio Vigueras se prepara para recorrer en solitario y sin vehículo de apoyo más de 1.000 kilómetros desde Santiago de Compostela hasta Abanilla. Un Camino a la inversa convertido en reto solidario para apoyar la lucha contra el cáncer.
Hay viajes en los que llegar a Santiago es la meta. En el que prepara Antonio Vigueras, la capital gallega será precisamente el punto de partida.
Este deportista de Abanilla, en Murcia, afrontará un desafío de más de 1.000 kilómetros en bicicleta desde Santiago de Compostela hasta su localidad natal, con una particularidad que aumenta considerablemente la dificultad: pretende completarlo en una semana, en solitario y sin asistencia externa.
No habrá coche de apoyo siguiendo sus pasos. Vigueras viajará con su bicicleta y su propio equipaje, afrontando jornadas de más de cien kilómetros y convirtiendo el recorrido en una iniciativa destinada a recaudar fondos y dar visibilidad a la lucha contra el cáncer.

Una motivación que nace en su propia familia
Detrás del desafío deportivo existe una historia personal. El padre de Antonio Vigueras padeció cáncer y consiguió superar la enfermedad. Esa experiencia llevó al deportista a buscar una causa a la que vincular un reto que inicialmente había concebido también como una forma de motivarse personalmente.
El proyecto terminó creciendo y cuenta con el respaldo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y de instituciones de Abanilla. Las aportaciones se realizarán directamente a través de la plataforma de retos solidarios de la asociación, donde aparece registrada la iniciativa de Vigueras bajo el nombre “Me subo a la bici por el cáncer”, con un objetivo de recaudación de 3.000 euros.
Más de cien kilómetros cada día
Vigueras está acostumbrado principalmente a las carreras de montaña, pero durante las últimas semanas ha intensificado su preparación sobre la bicicleta.
El plan contempla etapas que superarán los 100 y 115 kilómetros, algunas con desniveles importantes. La jornada final será todavía más exigente y está prevista con más de 200 kilómetros antes de alcanzar Abanilla.
Además, quienes quieran acompañarle a distancia podrán seguir la evolución del viaje a través de sus redes sociales, donde tiene previsto mostrar las diferentes etapas y facilitar el seguimiento de su posición durante el recorrido.

Un Camino de Santiago en dirección contraria
La imagen resulta especialmente llamativa para quienes conocen las rutas jacobeas. Cada año miles de personas avanzan hacia Santiago de Compostela buscando alcanzar la plaza del Obradoiro. Antonio hará justamente lo contrario: partirá de Santiago para alejarse de la ciudad kilómetro a kilómetro.
Pero el sentido de este viaje no estará en la dirección de las flechas amarillas.
Durante más de mil kilómetros, cada pedalada tendrá como objetivo llamar la atención sobre quienes afrontan el cáncer, sus familias y el trabajo de las organizaciones dedicadas al acompañamiento y la investigación.
Un Camino diferente, recorrido al revés sobre el mapa, pero con una de las ideas que mejor representan el espíritu de las rutas jacobeas: convertir el esfuerzo personal en algo que pueda ayudar a los demás.
















