La NASA estudia evacuar Sarria tras detectar sonidos compatibles con actividad volcánica
Durante siglos, el Camino de Santiago ha puesto a prueba a millones de peregrinos.
Las ampollas.
La lluvia.
Las cuestas.
Las mochilas.
Los menús peregrinos.
Los calcetines mojados.
Pero nada.
Absolutamente nada.
Ha causado más sufrimiento humano que los ronquidos en un albergue público.
Según un informe completamente inventado pero respaldado emocionalmente por cualquier peregrino que haya dormido alguna vez en un albergue, la NASA habría iniciado una investigación sobre los niveles acústicos detectados en varios dormitorios comunitarios del Camino Francés.
Los datos preliminares son preocupantes.
Una noche normal en Sarria habría registrado más vibraciones que el lanzamiento de un cohete espacial.
Un técnico estadounidense desplazado a Galicia declaró:
—Pensábamos que era actividad sísmica. Luego descubrimos que era un señor de Albacete durmiendo la siesta.
Todo empieza igual
La escena es siempre la misma.
Son las diez de la noche.
El ambiente es perfecto.
Peregrinos intercambiando historias.
Coreanos enseñando fotos.
Italianos hablando con las manos.
Alemanes organizando perfectamente las etapas de los próximos nueve días con una precisión militar imposible de comprender.
Españoles preguntando dónde cenar.
Americanos descubriendo que las cervezas cuestan menos que el agua en Nueva York.
Todo parece tranquilo.
Entonces aparece él.
El primero.
El elegido.
El Roncador Alfa.
Normalmente es una persona que diez minutos antes ha pronunciado una frase histórica:
—Yo nunca ronco.
Cinco minutos después está produciendo sonidos que obligan a una peregrina japonesa a buscar cobertura para llamar a Protección Civil.
Las especies de ronquidos
Con los años, los expertos del Camino han logrado clasificar las diferentes especies.
El Tractor Agrícola Castellano
Es el más común.
Su sonido recuerda a una cosechadora arrancando en enero.
Tiene potencia.
Tiene continuidad.
Tiene orgullo.
No descansa jamás.
El MotoGP Italiano
Este ronquido acelera.
Empieza suave.
Parece amistoso.
Pero en cuestión de segundos pasa de una Vespa a una Ducati de competición.
Los demás peregrinos suelen incorporarse en la cama pensando que acaba de aterrizar un helicóptero.
El Ballenato del Atlántico
Característico de algunos albergues gallegos.
Produce sonidos tan profundos que científicos noruegos creen haber detectado conversaciones entre especies marinas.
El Francotirador
Es posiblemente el más peligroso.
Permanece en silencio absoluto.
Todo parece tranquilo.
Y de repente…
¡¡¡GRROOOONNNNNKKKK!!!
Provoca pequeños infartos colectivos.
El caso del alemán y el queso tetilla
La historia ya forma parte de la leyenda jacobea.
Ocurrió en Sarria.
Un peregrino alemán, tras cuatro noches consecutivas sin dormir, decidió actuar.
Primero probó tapones.
Fracaso.
Después auriculares.
Fracaso.
Más tarde colocó una toalla alrededor de la cabeza.
Fracaso.
Finalmente tomó una decisión desesperada.
Compró un queso tetilla.
Lo cortó en dos.
Y utilizó ambos trozos como protección auditiva.
Según declaró posteriormente a la prensa:
—Los tapones convencionales no están preparados para soportar el soplido continuo de un paisano de Cuenca de 110 kilos.
La solución funcionó exactamente nueve minutos.
Después se despertó porque tenía hambre.

Los efectos psicológicos
Muchos peregrinos llegan al Camino buscando paz interior.
Meditación.
Espiritualidad.
Silencio.
Reflexión.
Después de dos noches en un albergue descubren nuevas emociones.
Odio.
Resentimiento.
Instintos homicidas.
Capacidad para imaginar métodos creativos de aislamiento acústico.
Un estudio realizado por la Universidad Internacional de los Peregrinos Desesperados concluyó que un 82% de los caminantes han considerado alguna vez dormir dentro de la ducha.
Otro 14% intentó trasladarse a una iglesia.
Y un 4% valoró seriamente continuar caminando toda la noche.
Los tapones ya no sirven
La situación ha alcanzado niveles críticos.
Los peregrinos modernos ya no compran tapones.
Compran:
Auriculares industriales.
Equipamiento utilizado en aeropuertos.
Protección militar.
Material empleado en plataformas petrolíferas.
Y aun así siguen escuchando perfectamente a Gregorio, de Cuenca, respirando desde la litera número 17.
El misterio de los roncadores
Lo más desconcertante es que ellos nunca se enteran.
Jamás.
Mientras el dormitorio entero vive una experiencia cercana a la guerra acústica, el roncador duerme feliz.
Profundamente feliz.
Demasiado feliz.
A las seis de la mañana se despierta.
Se estira.
Sonríe.
Y pregunta:
—¿Habéis descansado bien?
En ese momento varios peregrinos tienen que recordar los valores cristianos del Camino.
La candidatura a Patrimonio de la Humanidad
La UNESCO estudia actualmente declarar los ronquidos del Camino Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Los motivos son evidentes.
Pocas tradiciones logran reunir simultáneamente:
Ronquidos españoles.
Ronquidos franceses.
Ronquidos coreanos.
Ronquidos italianos.
Ronquidos brasileños.
Ronquidos alemanes.
Todos interpretando una sinfonía internacional a las tres de la mañana.
La candidatura cuenta además con el apoyo de asociaciones de hospitaleros que aseguran:
—Es la única experiencia verdaderamente global que comparten todos los peregrinos.
El verdadero Camino
Porque cualquiera puede caminar treinta kilómetros.
Cualquiera puede subir O Cebreiro.
Cualquiera puede soportar lluvia, calor o ampollas.
Pero dormir ocho horas entre un tractor castellano, una ballena atlántica, una Ducati italiana y un volcán humano procedente de Cuenca…
Eso sí transforma a una persona.
Eso sí cambia una vida.
Eso sí merece una Compostela especial.
Quizá por eso, cuando los peregrinos llegan a Santiago, muchos lloran emocionados.
No porque hayan terminado el Camino.
Sino porque, por primera vez en tres semanas…
Van a dormir solos.
















