Tú sales de casa pensando: “voy a encontrarme a mí mismo”
Y el Camino responde: “vas a encontrar ampollas primero”
Primer drama serio: los calcetines mojados
Empieza con una gotita inocente… y acabas caminando con una sopa dentro del zapato
Ese “chof chof” que te acompaña como banda sonora de tu fracaso
Segundo nivel: las botas pegajosas
Te las quitas…
Silencio…
Y de repente: CHLOP
Ese sonido no es humano, es el Camino hablándote directamente

Luego llegan LAS AMPOLLAS
Al principio son pequeñas… simpáticas… casi amigables
Al día siguiente tienen nombre, personalidad y derechos sobre tu pie
Una ya es presidenta, otra ministra del dolor
El olor… ese tema del que nadie habla
En el albergue alguien se quita las botas
Todos levantan la cabeza
Cruzan miradas
Y piensan: “qué barbaridad…”
Hasta que te das cuenta de que eres tú
TÚ ERES EL PROBLEMA
La ducha… ese momento de paz… MENTIRA
El agua caliente toca una ampolla
Y automáticamente te conviertes en cantante de ópera
Gritas, saltas, negocias con Dios
Intentas secar la ropa
Día 1: mojada
Día 2: mojada
Día 3: sigue mojada pero ya te da igual, te la pones con orgullo
Ya no eres persona, eres humedad con mochila
Pero llega la comida
Y aquí cambia todo
Te comes un bocadillo como si no hubiera mañana
Un yogur te parece alta cocina
Un trozo de pan… obra maestra
Y lo peor de todo… lo más grave…
Es que después de todo esto
De los pies destrozados, el olor, el sufrimiento…
Quieres volver
Porque el Camino es así
Te destroza… pero te engancha
No es bonito todo el tiempo
Pero es real
Y por eso no se olvida nunca
















