Entre sierras, senderos de piedra, arte y espiritualidad, la ciudad argentina de Tandil conserva un recorrido monumental que algunos comparan con una suerte de “Camino de Santiago argentino”. Se trata del Monte Calvario, un histórico itinerario con 14 estaciones, esculturas de grandes artistas y más de ocho décadas de historia.
No está en Galicia, no conduce hasta la tumba del Apóstol y tampoco forma parte de las rutas jacobeas. Sin embargo, a miles de kilómetros de Compostela existe un lugar donde caminar vuelve a convertirse en una experiencia en la que se mezclan naturaleza, patrimonio y espiritualidad.
Está en Tandil, en la provincia de Buenos Aires (Argentina), y su verdadero nombre es Monte Calvario.
El complejo se encuentra a pocos minutos del centro de la ciudad y propone un recorrido peatonal de aproximadamente un kilómetro a través de 14 estaciones que representan el Vía Crucis. Su acceso es gratuito y el conjunto incluye también la capilla de Santa Gemma Galgani y una reproducción de la Gruta de Lourdes.

14 estaciones entre naturaleza y esculturas
La comparación con el Camino de Santiago nace, sobre todo, de la propia experiencia de avanzar caminando.
Los visitantes recorren senderos entre olivos, eucaliptos y pinos mientras van descubriendo los diferentes conjuntos escultóricos que representan episodios del camino de Jesús hacia la crucifixión.
Entre ellos aparecen las caídas, el encuentro con María, la ayuda del Cireneo, la crucifixión o el Santo Sepulcro.
Pero el Monte Calvario es también un extraordinario museo al aire libre.
En sus estaciones participaron artistas como José Berna, Humberto Cerantonio, Ricardo Musso, Antonio Sforza, Roberto Capurro y José Fioravanti, uno de los grandes nombres de la escultura argentina del siglo XX.

Una historia que comenzó en 1938
El origen del proyecto se remonta a 1938, cuando monseñor Fortunato Devoto imaginó la construcción de un gran Vía Crucis en las sierras de Tandil.
Los terrenos fueron donados posteriormente por Pedro Redolatti y el proyecto arquitectónico terminó en manos de Alejandro Bustillo, que realizó gratuitamente el diseño.
Uno de sus elementos más espectaculares fue una escalinata de 96 escalones, construida en piedra y orientada hacia la Plazoleta de la Cruz.
Devoto falleció antes de poder contemplar terminada la obra.
Finalmente, el Monte Calvario fue inaugurado el 10 de enero de 1943, en un acontecimiento que reunió a una multitud estimada entonces en unas 40.000 personas.
Una cruz monumental sobre Tandil
La gran cruz constituye otro de los símbolos del lugar.
La original alcanzaba los 17 metros de altura y había sido construida utilizando un alerce centenario. El deterioro causado por las condiciones meteorológicas obligó posteriormente a sustituirla y en 1949 se levantó una nueva estructura de cemento, todavía más alta.
Con el paso de las décadas, el complejo ha terminado convirtiéndose en uno de los grandes símbolos turísticos y religiosos de Tandil.
Actualmente existe además una iniciativa para conseguir que sea declarado Monumento Histórico Nacional, buscando reforzar la conservación de un patrimonio expuesto permanentemente a la lluvia, el viento y la humedad.

De Santiago a Argentina: cuando caminar significa algo más
La comparación con Santiago debe entenderse con prudencia. El Monte Calvario no es una ruta jacobea.
Pero sí comparte algo que millones de peregrinos conocen perfectamente: la utilización del camino como espacio para detenerse, reflexionar y avanzar.
Quizá por eso resulta tan interesante descubrirlo desde Europa.
A miles de kilómetros de Santiago de Compostela, otra ruta demuestra que caminar puede seguir siendo mucho más que desplazarse de un lugar a otro.
Puede convertirse en historia, arte, naturaleza y búsqueda personal.
Y esa sensación sí resultará familiar para cualquier peregrino.
Buen Camino desde España hasta Argentina.
















