Una familia australiana recorre el Camino con las cenizas de su madre para cumplir su último sueño
Hay Caminos que empiezan mucho antes de ponerse una mochila.
El de Daniel, Olga y Noemí Núñez Ortiz comenzó hace catorce años, cuando falleció su madre, María Felisa, en 2012.
Ella siempre había soñado con hacer el Camino de Santiago.
No pudo cumplirlo en vida.
Ahora sus hijos, nietos, familiares y amigos lo están haciendo por ella, llevando sus cenizas a lo largo del Camino Francés hasta Santiago de Compostela.
Un sueño pendiente durante 14 años
Desde que María Felisa falleció, sus hijos sabían que algún día recorrerían juntos el Camino de Santiago.
No sería un viaje cualquiera.
Sería una forma de cumplir aquel deseo que ella había dejado pendiente.
La familia lleva ya más de treinta días caminando, acompañando las cenizas de su madre a través del Camino Francés.
Durante el recorrido se han ido sumando familiares y amigos, convirtiendo la peregrinación en una auténtica historia familiar.

De Australia a Galicia
La historia tiene además una fuerte conexión con la emigración gallega.
Los tres hermanos se criaron en Australia, país al que habían emigrado sus padres. María Felisa había nacido en Ferrol y se marchó posteriormente a Sevilla con su familia antes de emigrar a Australia en 1971, cuando tenía 21 años.
A pesar de la distancia, Galicia nunca desapareció de su vida.
Según recuerda su hijo Daniel, María Felisa mantuvo siempre una fuerte vinculación con la comunidad gallega en Australia y quiso que sus hijos conservaran el idioma y el contacto con España.
Dos semanas caminando solo con su madre
Uno de los momentos más emotivos del viaje lo protagonizó Daniel.
Antes de reunirse con el resto de la familia, caminó durante dos semanas solo con las cenizas de su madre.
Después se unieron sus hermanas, una sobrina y, poco a poco, otros familiares y amigos.
Daniel suma ya más de treinta días caminando desde que se incorporó al recorrido en Burgos.
Todos tienen previsto llegar juntos a Santiago.
Santiago no será el final
Después de alcanzar Compostela, la familia viajará a Ferrol, la ciudad natal de María Felisa.
Allí se reencontrarán con familiares y recorrerán algunos de los lugares ligados a su historia personal.
Será una última etapa diferente.
No marcada por flechas amarillas ni mojones.
Sino por la memoria.
El Camino que alguien no pudo hacer
Cada año miles de peregrinos llegan a Santiago por motivos muy diferentes.
Algunos caminan por fe.
Otros por deporte.
Otros para superar un duelo, cerrar una etapa o recordar a alguien.
En este caso, el Camino se ha convertido en una promesa familiar mantenida durante catorce años.
María Felisa no pudo recorrerlo en vida.
Pero sus hijos han encontrado la forma de llevarla hasta Santiago.
Y quizá por eso esta historia resume algo que muchos peregrinos terminan comprendiendo:
Hay personas que dejan de caminar con nosotros, pero que siguen formando parte del Camino.
















