El Festival Internacional en el Camino de Santiago recorrerá 14 localidades del Alto Aragón este verano
La provincia de Huesca volverá a convertirse este verano en un gran escenario cultural gracias a la XXXV edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago, una de las citas más importantes del calendario cultural jacobeo. El certamen recorrerá catorce localidades del Alto Aragón entre finales de julio y agosto, llevando conciertos, teatro, cine, exposiciones y actividades culturales a algunos de los enclaves más emblemáticos del Camino Aragonés.
Bajo el lema «Caminos en la mar», la edición de 2026 estará dedicada al patrimonio musical del Mediterráneo y de los antiguos territorios de la Corona de Aragón entre los siglos XII y XVIII. La programación explorará la riqueza cultural de las rutas marítimas que conectaban la Península Ibérica con Cerdeña, Sicilia, Bizancio y el norte de África.
El festival ofrecerá un total de 19 conciertos en iglesias, monasterios, catedrales y espacios históricos repartidos por localidades como Monzón, Jaca, Berdún, Tamarite de Litera, Santa Cruz de la Serós, Santa Cilia o Castiello de Jaca. Además, contará con propuestas de música antigua, conferencias, exposiciones, cine, teatro de calle y actividades vinculadas al patrimonio jacobeo.
Entre los artistas y formaciones participantes figuran grupos especializados en música histórica como Capella de Ministrers, Les Sacqueboutiers, Bach Collegium Barcelona, Eloqventia, Taracea o Músicos de Frontera, entre otros.
Los organizadores destacan que el festival se ha consolidado como uno de los grandes proyectos culturales vinculados al Camino de Santiago en España, combinando patrimonio, música y territorio en una propuesta única que atrae cada año a visitantes, peregrinos y amantes de la cultura.
Más allá de los conciertos, el evento busca poner en valor el extraordinario patrimonio artístico y monumental del Camino Aragonés, una de las rutas históricas de peregrinación hacia Santiago de Compostela menos conocidas por el gran público, pero de enorme importancia cultural e histórica.
Durante más de tres décadas, el festival ha convertido iglesias románicas, monasterios y plazas históricas en escenarios abiertos donde la música dialoga con la historia del Camino, creando una experiencia única para vecinos y peregrinos.
















