El Camino de Santiago vuelve a demostrar que no existe una única forma de peregrinar. Una nueva iniciativa nacida en Vilanova de Arousa propone recorrer parte de la ruta jacobea en kayak, siguiendo el mar y el río antes de completar a pie el último tramo hasta la Praza do Obradoiro.
El Camino también puede empezar sobre el agua.
Vilanova de Arousa ha presentado “O Camiño que flúe”, una iniciativa que busca poner en valor una forma diferente de acercarse a Santiago de Compostela combinando navegación en kayak, patrimonio, paisaje y la etapa final a pie.
El proyecto está impulsado por la empresa Piragüilla dentro del marco del Xacobeo 2027 y nace con la intención de seguir desarrollando el potencial del Camino por mar.
La propuesta ha comenzado con una acogida superior a la prevista.
La organización esperaba reunir alrededor de una treintena de participantes en la primera jornada, pero finalmente la cifra superó las cincuenta personas.

Primera etapa desde Vilanova
La primera etapa parte del puerto de Vilanova de Arousa.
Los participantes recorren el litoral en kayak hasta alcanzar la isla de Cortegada, uno de los espacios naturales más singulares de la ría.
Allí se incluye además una actividad relacionada con el marisqueo, convirtiendo la jornada en algo más que una simple travesía deportiva.
Después, el grupo continúa navegando hasta Bamio, donde finaliza esta primera parte de la experiencia.
La organización ha insistido en que los participantes están acompañados durante todo el recorrido, buscando que la actividad sea accesible también para quienes no tienen una gran experiencia previa navegando.

Segunda etapa hacia Pontecesures
La segunda jornada continuará desde Bamio hasta Pontecesures.
Durante el recorrido habrá una parada en Catoira, donde los participantes podrán conocer uno de los grandes símbolos históricos de la zona: las Torres do Oeste.
El paso por Catoira conecta además perfectamente con la historia de las rutas marítimas hacia Santiago.
Durante siglos, esta zona fue un punto estratégico de entrada hacia el interior de Galicia.
Hoy vuelve a formar parte de una peregrinación diferente, esta vez protagonizada por kayaks.
El último tramo será caminando
La tercera y última etapa cambiará completamente de escenario.
Los participantes dejarán el agua y completarán el recorrido a pie hasta Santiago de Compostela.
La llegada final está prevista en la Praza do Obradoiro.
La jornada se celebrará el 18 de octubre, cerrando así una experiencia que mezcla navegación y peregrinación tradicional.
El cambio del kayak por las botas representa también la transición entre dos formas de entender el Camino.
Primero siguiendo el agua.
Después siguiendo las flechas.
Recuperar la relación del Camino con el mar
La peregrinación marítima tiene una presencia histórica muy importante en Galicia.
Antes de que existieran aeropuertos, trenes o carreteras modernas, muchos peregrinos procedentes del norte de Europa alcanzaban las costas gallegas en barco antes de continuar hacia Compostela.
El mar era parte de su Camino.
Proyectos actuales como “O Camiño que flúe” recuperan esa conexión desde una perspectiva diferente.
No se trata de reproducir exactamente aquellas peregrinaciones medievales, sino de recordar que las rutas hacia Santiago nunca fueron exclusivamente terrestres.
Cortegada, naturaleza en mitad de la ruta
Uno de los grandes atractivos de la primera etapa es la parada en Cortegada.
La isla forma parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia y ofrece una imagen completamente distinta de la que suele asociarse al Camino de Santiago.
Aquí no hay largas pistas forestales ni montañas.
Hay agua.
Vegetación.
Actividad marinera.
Y una ría que durante siglos ha sido una vía natural de comunicación.
Integrar este paisaje dentro de una experiencia jacobea permite mostrar otra cara del Camino.

Catoira y la historia de la ría
La segunda etapa incorpora otro elemento patrimonial importante.
Las Torres do Oeste, en Catoira, recuerdan la importancia defensiva que tuvo este punto durante la Edad Media.
Situadas junto al río Ulla, controlaban una de las principales vías de acceso hacia Santiago.
La historia de la ría y la historia de Compostela están profundamente conectadas.
Navegar por esta zona permite entender mejor esa relación.
El peregrino no solo avanza hacia Santiago.
También atraviesa siglos de historia.
Más peregrinos en Vilanova
El Ayuntamiento de Vilanova ha destacado también el fuerte crecimiento de peregrinos que está experimentando la localidad.
El alcalde, Gonzalo Durán, ha señalado que la llegada de caminantes durante este periodo está siendo especialmente importante, incluso por encima de algunos momentos del verano.
Ese aumento está llevando al municipio a estudiar nuevas soluciones para poder atender mejor a los peregrinos.
Entre las posibilidades planteadas aparece incluso la habilitación de instalaciones municipales en algunas parroquias cuando sea necesario.
Una oportunidad para diversificar el Camino
El crecimiento constante del Camino obliga también a buscar nuevas experiencias.
No todos los peregrinos quieren realizar el mismo recorrido.
Algunos buscan caminos históricos.
Otros prefieren rutas costeras.
Otros combinan bicicleta, navegación o caminata.
Iniciativas como esta permiten ampliar la forma de descubrir el territorio sin perder de vista el objetivo final: Santiago.
Además, pueden ayudar a repartir el flujo de visitantes entre diferentes municipios y espacios.
El agua también señala el Camino
Durante siglos hemos asociado el Camino con una imagen muy concreta.
Una mochila.
Un bordón.
Una flecha amarilla.
Pero la peregrinación a Santiago siempre ha sido mucho más diversa.
Se ha llegado caminando.
A caballo.
En barco.
En bicicleta.
Y ahora también en kayak.
Quizá esa sea una de las grandes fortalezas del Camino de Santiago.
Puede cambiar la manera de recorrerlo sin perder su destino.
En Vilanova, durante estos días, la flecha amarilla también parece avanzar sobre el agua.
















