ASTURIAS – La gastronomía quiere convertirse en uno de los grandes atractivos del Camino de Santiago a su paso por Asturias. Ese es el objetivo de la Academia de Gastronomía de los Caminos de Santiago del Principado de Asturias, una iniciativa que busca poner en valor la riqueza culinaria de la región como parte esencial de la experiencia de los peregrinos.
Su presidente, Carlos M. Guardado, asegura que Asturias posee una enorme variedad gastronómica que sorprende a quienes recorren el Camino Primitivo y el Camino del Norte, dos de las rutas jacobeas con mayor crecimiento de peregrinos nacionales e internacionales.
Según Guardado, la gastronomía no debe entenderse únicamente como un servicio para quienes realizan la peregrinación, sino como una parte fundamental de la identidad cultural asturiana. Cada plato, cada producto local y cada receta tradicional cuentan una historia que complementa el viaje hacia Santiago de Compostela.

La academia nace con el propósito de unir gastronomía, turismo y Camino de Santiago para potenciar el desarrollo económico de las localidades por las que transcurren las rutas jacobeas. La intención es impulsar la colaboración entre restaurantes, sidrerías, productores, cocineros, ayuntamientos y asociaciones del Camino para ofrecer una experiencia más completa a los peregrinos.
Asturias cuenta con un patrimonio gastronómico reconocido dentro y fuera de España. Productos como la fabada asturiana, los quesos artesanos, la carne de ternera asturiana, los pescados y mariscos del Cantábrico, los embutidos tradicionales y, por supuesto, la sidra asturiana, forman parte de una oferta culinaria que cada año conquista a miles de visitantes.
Muchos peregrinos afirman que una de las grandes sorpresas del Camino por Asturias es precisamente la calidad de su cocina. Tras una larga jornada caminando, descubrir un menú elaborado con productos de proximidad se convierte en una experiencia que permanece en el recuerdo tanto como los paisajes o el patrimonio histórico.
Para la Academia de Gastronomía, el Camino de Santiago representa una oportunidad única para dar a conocer los productos locales a viajeros procedentes de más de un centenar de países. Cada peregrino que se sienta en un restaurante, compra un queso artesanal o visita una sidrería contribuye directamente a la economía de pequeños pueblos que viven, en gran parte, del turismo jacobeo.
Además del impacto económico, la gastronomía ayuda a conservar tradiciones centenarias transmitidas de generación en generación. Muchas recetas que hoy degustan los peregrinos tienen siglos de historia y forman parte del patrimonio cultural del Principado.
Guardado considera que el futuro pasa por integrar aún más la gastronomía dentro de la oferta del Camino de Santiago. El objetivo es que los peregrinos no solo recuerden Asturias por sus montañas, sus bosques o su costa, sino también por los sabores que encontraron durante su recorrido.
El crecimiento constante del Camino Primitivo y del Camino del Norte convierte a Asturias en un destino estratégico para el turismo internacional. Cada año llegan miles de caminantes atraídos por la belleza natural de estas rutas, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, y ahora también se pretende que la gastronomía sea otro de los grandes motivos para elegirlas.
La Academia trabaja para promocionar la cocina asturiana como un elemento diferenciador dentro del Camino de Santiago, convencida de que la experiencia del peregrino no termina al finalizar una etapa, sino que continúa alrededor de una mesa compartida.
Porque en Asturias, el Camino también se saborea. Y para muchos peregrinos, descubrir su cocina tradicional termina siendo uno de los mejores recuerdos de una aventura que une cultura, naturaleza, hospitalidad y buena gastronomía.
















