La representación en piedra de Santiago peregrino considerada la más antigua del mundo, situada en la iglesia de Santa Marta de Tera, en Zamora, sufre un deterioro progresivo. La Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago reclama medidas urgentes para evitar daños irreversibles en una pieza románica del siglo XII.
Hay imágenes del Camino de Santiago que conocemos porque aparecen en guías, monedas, sellos o fotografías. Y hay otras cuya importancia es mucho mayor de lo que parece a simple vista.
Una de ellas se encuentra en Santa Marta de Tera, en Zamora.

En la portada sur de su iglesia se conserva una talla románica de Santiago vestido como peregrino, datada en el segundo cuarto del siglo XII y considerada una de las representaciones más antiguas del mundo del Apóstol con los atributos propios del peregrino.
Hoy, esa escultura preocupa.
Y mucho.
Una pieza única expuesta a la intemperie
La Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago lleva años alertando del deterioro de la imagen.
La talla permanece en el exterior del templo, expuesta directamente a la lluvia, las heladas, los cambios bruscos de temperatura, el viento y los excrementos de las aves.
Según la asociación, el desgaste avanza año tras año y existe el temor de que, si no se toman medidas eficaces, parte de la escultura pueda terminar perdiéndose de forma irreversible.
El problema no es nuevo.
Hace años que distintas voces reclaman una solución definitiva.

Un Santiago peregrino del siglo XII
La importancia de esta figura está en su antigüedad y en la iconografía que representa.
Santiago aparece con bordón en la mano derecha, la palma de la izquierda abierta y una escarcela en la cintura adornada con la concha de vieira.
Es decir, prácticamente todos los elementos que hoy asociamos con la imagen tradicional del peregrino jacobeo.
La escultura se encuentra además en pleno Camino Sanabrés, una de las rutas históricas que conducen hacia Santiago de Compostela.
No es solo una obra de arte.
Es también una pieza esencial para entender cómo se fue construyendo visualmente la figura del peregrino a lo largo de la Edad Media.
Un tejadillo que no ha solucionado el problema
En los últimos años se instaló una protección sobre la imagen para intentar resguardarla de la lluvia.
Sin embargo, la solución no ha sido suficiente.
La estructura se ha convertido también en lugar de descanso para aves, cuyos excrementos terminan cayendo sobre la propia escultura.
La acidez de esos residuos afecta directamente a la piedra y agrava un deterioro que ya viene provocado por la exposición ambiental.
A simple vista pueden apreciarse restos acumulados y señales de desgaste en diferentes zonas.
Reclaman trasladarla al interior
La Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago defiende desde hace tiempo que la talla original debería trasladarse al interior del templo y ser sustituida fuera por una réplica.
No sería algo excepcional.
Existen numerosos ejemplos de esculturas históricas que han sido retiradas de fachadas y espacios abiertos para evitar su pérdida, mientras en el exterior se mantienen copias exactas que permiten conservar la imagen original del conjunto.
La propuesta busca exactamente eso.
Preservar la pieza.
Mantenerla visible.
Pero evitar que siga deteriorándose año tras año.

Un acuerdo que todavía no se ha ejecutado
La preocupación aumenta porque hace ya varios años se aprobó en las Cortes de Castilla y León una iniciativa favorable a proteger y trasladar la escultura.
Sin embargo, la medida no se ha materializado.
Desde la asociación critican que distintos responsables de Cultura hayan mostrado sensibilidad hacia el problema, pero sin adoptar una solución definitiva.
Mientras tanto, el tiempo sigue pasando.
Y la piedra sigue expuesta.
Una imagen conocida por millones de españoles
La talla de Santa Marta de Tera tiene además una historia muy particular dentro de la cultura popular.
Su imagen apareció en una moneda de cinco pesetas con motivo del Año Santo Jacobeo de 1993.
También fue reproducida en un sello emitido por Correos en 1995 dentro de una serie dedicada al Patrimonio de la Humanidad.
Es decir, millones de personas han tenido alguna vez esta figura en sus manos sin saber quizá que el original continúa expuesto en una pequeña iglesia zamorana.
Santa Marta de Tera, mucho más que una parada
La iglesia de Santa Marta de Tera es también conocida por otro fenómeno extraordinario.
En torno a los equinoccios de primavera y otoño, un rayo de sol entra por un óculo del templo e ilumina durante unos minutos un capitel del presbiterio, conocido como el “capitel del alma salvada”.
Este fenómeno atrae cada año a visitantes, estudiosos y amantes del patrimonio.
Pero la talla de Santiago peregrino continúa siendo una de las grandes joyas del edificio.
Y posiblemente una de las piezas más importantes de todo el patrimonio jacobeo de Castilla y León.
El patrimonio también necesita protección
El Camino de Santiago no es únicamente una red de senderos.
Es también iglesias, puentes, hospitales, monasterios, esculturas, documentos y miles de pequeñas piezas repartidas a lo largo de toda la geografía.
Muchas de ellas han sobrevivido durante siglos.
Pero eso no significa que puedan hacerlo para siempre sin cuidados.
La talla de Santa Marta de Tera lleva casi novecientos años contemplando el paso de generaciones.
El problema es que cada invierno deja una pequeña huella.
Cada lluvia.
Cada helada.
Cada cambio de temperatura.
Cada año de espera.
Una carrera contra el tiempo
La pregunta ya no es si la escultura necesita protección.
La cuestión es cuánto tiempo más puede permanecer en esas condiciones.
La asociación reclama actuar antes de que los daños sean irreversibles.
Porque cuando una pieza de estas características desaparece, no puede recuperarse.
Puede fabricarse una réplica.
Puede estudiarse una fotografía.
Puede reconstruirse una forma.
Pero el original se habrá perdido.
Y en este caso hablamos de una de las imágenes que mejor representa la propia historia del Camino.
El Santiago peregrino de Santa Marta de Tera lleva casi nueve siglos esperando a quienes pasan por delante de él. Ahora quizá sea el momento de que el Camino también cuide de Santiago.
















