A pocos kilómetros del final de la peregrinación, vecinos de Laraño vuelven a advertir del riesgo que supone para los caminantes compartir determinados viales con el tráfico. Carreteras estrechas, ausencia de arcenes y circulación de vehículos convierten el paso por algunos puntos del entorno de Santiago en una situación que preocupa desde hace tiempo.
Llegar a Santiago de Compostela debería ser uno de los momentos más tranquilos y emocionantes del Camino. Después de cientos de kilómetros, el peregrino afronta sus últimos pasos hacia la Catedral convencido de que las grandes dificultades de la ruta han quedado atrás.
Sin embargo, en el entorno de Laraño, parroquia perteneciente al municipio compostelano, los vecinos llevan tiempo advirtiendo de una realidad muy diferente: peatones y vehículos deben convivir en viales estrechos donde en algunos puntos no existen aceras ni arcenes suficientes para garantizar una separación segura.
La preocupación adquiere especial relevancia para el Camino de Santiago porque por esta zona transitan peregrinos que se aproximan a Compostela.
Peregrinos y vehículos compartiendo un espacio demasiado estrecho
El problema no ha aparecido este verano.
Los vecinos de Laraño llevan años reclamando mejoras en la seguridad vial. Uno de los puntos señalados es la pista que comunica Pardiñas con A Barcia, utilizada también por vehículos como alternativa cuando se producen problemas de tráfico en otros accesos a Santiago.
La asociación vecinal A Xunlla ha advertido de que se trata de una vía estrecha, sin arcén y con cunetas abiertas. Su presidente, Julio Fernández, llegó a explicar que algunos peatones habían tenido que apartarse hacia la cuneta para evitar ser alcanzados por vehículos.
La dificultad aumenta cuando coinciden dos vehículos grandes. Los propios vecinos aseguran que el ancho disponible puede resultar insuficiente para cruzarse con comodidad con camiones o autobuses.

Un problema conocido desde hace años
Las advertencias no son nuevas.
Ya en 2024 los residentes denunciaban que determinadas pistas de Laraño carecían de separación de carriles, aceras y arcenes, obligando a los peatones a caminar por la propia calzada.
También se han registrado accidentes y salidas de vía. En septiembre de 2025, después de varios siniestros en pocos días, la alcaldesa de Santiago informó de que se habían solicitado informes a la Policía Local y la Guardia Civil para estudiar las causas y posibles medidas.
La situación volvió a ser noticia este año. En enero, los vecinos continuaban reclamando actuaciones para mejorar la seguridad de la pista de Pardiñas y denunciaban que seguían esperando soluciones.
El contraste de los últimos kilómetros
La situación plantea una contradicción difícil de ignorar.
El Camino de Santiago recibe cada año a peregrinos procedentes de todo el mundo y las rutas jacobeas se promocionan internacionalmente como un gran itinerario cultural y turístico.
Sin embargo, en determinados puntos próximos al propio destino todavía pueden producirse situaciones en las que el peregrino comparte espacio con vehículos sin una protección física suficiente.
No se trata únicamente de comodidad.
Cuando una persona camina cargada con una mochila, especialmente después de varias horas de etapa, cualquier tramo estrecho con circulación de vehículos requiere una atención extraordinaria.
Y resulta especialmente llamativo que estas situaciones puedan encontrarse precisamente cuando Santiago está ya prácticamente al alcance de la mano.
Los vecinos también sufren el problema
El riesgo no afecta únicamente a los peregrinos.
Los habitantes de Laraño utilizan diariamente estas carreteras para desplazarse hasta sus viviendas, centros sociales, paradas de autobús y otros servicios. Por eso sus reivindicaciones buscan mejorar la seguridad tanto de quienes viven allí como de quienes atraviesan la parroquia caminando.
Durante los últimos años se han sucedido reclamaciones relacionadas con tráfico, deterioro del firme y falta de espacios adecuados para peatones. En abril de 2026, por ejemplo, el Concello anunció actuaciones de rehabilitación de firmes que incluían distintos puntos del rural compostelano, entre ellos Laraño.

La seguridad también forma parte del Camino
El enorme crecimiento del Camino obliga a mirar más allá de albergues, señalización y promoción turística.
Los últimos kilómetros también necesitan ser seguros.
Porque después de atravesar montañas, carreteras, pueblos y ciudades durante días o semanas, ningún peregrino debería tener que afrontar como último obstáculo un coche pasando demasiado cerca de su mochila.
La llegada a Santiago comienza mucho antes de pisar la Praza do Obradoiro.
Y garantizar que esos últimos kilómetros puedan recorrerse con seguridad debería formar parte también de la protección del Camino.
















