El Camino Fisterra-Muxía prepara once nuevas sendas peatonales segregadas para alejar a los peregrinos del tráfico en varios puntos especialmente delicados de la ruta. El proyecto ya cuenta con aprobación definitiva y afectará a seis municipios, además de incluir la renovación de otra senda existente y mejoras de señalización.
El Camino de Fisterra y Muxía afronta una de sus mejoras de seguridad más importantes de los últimos años.
La Xunta de Galicia ha aprobado definitivamente el proyecto para crear once nuevas sendas peatonales en aquellos puntos donde los peregrinos comparten actualmente espacio con carreteras de distinta titularidad.
El objetivo es claro: reducir la exposición al tráfico y mejorar la seguridad de quienes recorren esta ruta jacobea.

Seis municipios afectados
Las actuaciones se repartirán por distintos tramos de los municipios de Santiago de Compostela, Negreira, Dumbría, Corcubión, Cee y Muxía.
En esos puntos, el Camino coincide actualmente con carreteras autonómicas, provinciales o municipales, lo que obliga a los peregrinos a caminar demasiado cerca de los vehículos.
Las nuevas sendas permitirán separar mejor el tránsito peatonal del tráfico rodado.
También se renovará una senda en Mazaricos
El proyecto no se limita a construir nuevos tramos.
También contempla la renovación estructural de una senda ya existente en Mazaricos, además de mejoras en la señalización vertical de otros puntos de carreteras provinciales y locales.
De esta manera, la actuación combina nuevas infraestructuras con la mejora de trazados que ya están en uso.
Un proyecto ya aprobado de forma definitiva
La iniciativa había sido aprobada provisionalmente en febrero y posteriormente pasó por el correspondiente periodo de información pública.
Después de estudiar las alegaciones y completar los informes necesarios, el proyecto recibió el visto bueno definitivo y fue publicado oficialmente.
Esa aprobación implica también la declaración de utilidad pública y la necesidad de ocupación de los terrenos necesarios para poder ejecutar las obras.

Alejar al peregrino de la carretera
La razón principal de estas actuaciones es precisamente uno de los problemas más repetidos en algunas rutas del Camino: los tramos donde el peregrino tiene que caminar demasiado cerca del tráfico.
En muchos casos no se trata de grandes carreteras, pero basta con una curva, un arcén estrecho o una visibilidad reducida para aumentar el riesgo.
Separar físicamente a los caminantes de los vehículos puede marcar una diferencia enorme.
Especialmente en épocas de mayor afluencia.
Seguridad y movilidad sostenible
El proyecto forma parte del Plan de Seguridad Vial de los Caminos de Santiago, que contempla actuaciones en diferentes itinerarios jacobeos.
La planificación global prevé intervenciones en más de 150 kilómetros, con un presupuesto estimado de hasta 40 millones de euros.
La intención es reforzar la protección de los peregrinos y, al mismo tiempo, favorecer una movilidad más segura y sostenible en los territorios atravesados por las rutas.
El Camino a Fisterra y Muxía sigue creciendo
La mejora llega además en un momento de crecimiento de esta ruta.
En lo que va de 2026, 2.120 personas han recorrido oficialmente el Camino Fisterra-Muxía.
El 67 % son peregrinos nacionales.
La cifra supone un incremento aproximado del 9 % respecto al mismo periodo de 2025.
Aunque sigue siendo una ruta mucho menos transitada que el Camino Francés o el Portugués, mantiene una personalidad muy propia y continúa ganando interés entre quienes deciden seguir caminando después de llegar a Santiago.

Un Camino diferente
El Camino Fisterra-Muxía tiene una particularidad que lo hace único.
Mientras la mayoría de las rutas conducen hacia Santiago de Compostela, esta continúa desde la capital gallega hacia el oeste.
Muchos peregrinos deciden prolongar su experiencia hasta alcanzar el Atlántico.
Negreira.
Mazaricos.
Cee.
Corcubión.
Fisterra.
Muxía.
El paisaje cambia y el Camino adquiere otro ritmo.
Pero esa singularidad no elimina los riesgos derivados de compartir algunos tramos con carreteras.
Once sendas que pueden cambiar la experiencia
Las nuevas sendas pueden parecer una actuación pequeña si se observan únicamente como kilómetros de obra.
Pero para quien camina, pueden tener un impacto muy importante.
Menos coches pasando cerca.
Más tranquilidad.
Mayor sensación de seguridad.
Y más posibilidades de disfrutar del paisaje sin estar pendiente constantemente del tráfico.
En una ruta como Fisterra-Muxía, donde muchos peregrinos buscan precisamente un final más tranquilo para su Camino, esa mejora tiene todavía más sentido.
El Camino también se protege
Hablar del futuro del Camino no significa únicamente hablar de promoción, estadísticas o nuevos peregrinos.
También significa hablar de seguridad.
De señalización.
De mantenimiento.
Y de infraestructuras pensadas para quienes caminan.
Las once nuevas sendas del Camino Fisterra-Muxía responden precisamente a esa necesidad.
Porque cada vez que un peregrino puede abandonar el arcén y caminar por un trazado separado del tráfico, el Camino se vuelve un poco más seguro.
Y esa también es una forma de cuidarlo.
















