📖 DICCIONARIO PEREGRINO–ESPAÑOL: EL IDIOMA QUE SOLO ENTIENDEN LOS QUE HAN SUFRIDO EL CAMINO DE SANTIAGO
Porque una cosa es lo que te dicen en el Camino… y otra muy distinta lo que realmente significa.
HUMOR PEREGRINO · RTV CAMINO DE SANTIAGO
El Camino de Santiago tiene sus propias costumbres, sus tradiciones, su gastronomía y hasta su manera de entender la vida. Pero hay algo de lo que apenas se habla: su idioma.
Sí, amigos. Los peregrinos hablamos una lengua especial. Utilizamos palabras aparentemente normales que, una vez te colocas la mochila, adquieren significados completamente diferentes.
Por ejemplo, cuando alguien te dice «queda poquito», jamás debes preguntar cuánto. Es mejor sentarte, quitarte las botas y hacer testamento.
Después de años escuchando conversaciones en albergues, bares, senderos y fuentes, en RTV Camino de Santiago hemos decidido recopilar las expresiones más habituales en este diccionario absolutamente innecesario, pero probablemente más útil que algunos mapas.
1. «Está aquí al lado»
Traducción oficial: Quedan siete kilómetros, tres subidas y un descenso diseñado por alguien que odiaba las rodillas.
Es la frase preferida de los vecinos de cualquier pueblo del Camino. Preguntas cuánto falta para llegar al albergue y un señor, tranquilamente sentado en un banco desde 1987, te responde:
—¡Nada, hombre! ¡Aquí al lado!
Ese señor no ha recorrido andando esos siete kilómetros desde que se inventó el Seat 600.
2. «La etapa de mañana es facilita»
Traducción oficial: Llama a tu familia y despídete por si acaso.
Normalmente lo dice un peregrino veterano, de esos que llevan cuarenta Caminos, desayunan piedras y consideran que subir a O Cebreiro es un agradable paseo digestivo.
—Mañana son solo veintiocho kilómetros, pero se hacen muy bien.
Lo curioso es que siempre pronuncia esta frase mientras se masajea una rodilla con una crema cuyo nombre parece el de un combustible industrial.
3. «Yo no ronco»
Traducción oficial: Esta noche despegan tres Boeing del dormitorio.
Es posiblemente la mayor mentira documentada en la historia de la peregrinación jacobea.
El individuo llega al albergue, coloca delicadamente su saco y asegura que duerme como un angelito.
A las 23:47 comienza una actividad sísmica que obliga a los peregrinos de las literas superiores a sujetarse a la estructura.
A las 02:15 un italiano grita «Mamma mia». A las 03:30 una alemana empieza a buscar hoteles. Y a las 05:00 el hospitalero considera llamar a Protección Civil.
4. «Solo llevo lo imprescindible»
Traducción oficial: Llevo media casa y objetos que ni siquiera sabía que tenía.
La mochila contiene tres pantalones, seis camisetas, cuatro libros, dos cargadores, una farmacia completa, una almohada cervical, un secador de pelo y un aparato misterioso comprado en Internet.
El peregrino pesa 68 kilos. La mochila, aproximadamente lo mismo.
Cuando alguien le recomienda reducir peso, responde indignado:
—¡Pero si ya he quitado muchísimas cosas!
Efectivamente. Ha dejado en casa el microondas.
5. «Vamos a salir temprano para evitar el calor»
Traducción oficial: A las cuatro de la mañana empezaremos a hacer ruido con bolsas de plástico.
Existe una especie de peregrino que considera que las cinco de la madrugada es una hora estupenda para organizar su equipaje.
Abre cremalleras, arruga envoltorios, enciende linternas y busca durante veinte minutos un calcetín perdido.
Después susurra:
—Perdonad, que no quería despertar a nadie.
No, hombre. Si estábamos todos esperando tu concierto.
6. «El albergue tiene mucho encanto»
Traducción oficial: No preguntes por el agua caliente.
En ocasiones, «encanto» significa que el edificio tiene cuatrocientos años, las camas ciento veinte y la instalación eléctrica parece diseñada por un monje medieval.
La ducha ofrece dos temperaturas: glacial y volcánica.
Pero hay algo maravilloso: después de caminar treinta kilómetros, una cama horizontal parece una suite de cinco estrellas.
Eso sí, si la litera se mueve, no es un terremoto. Es el alemán de arriba intentando darse la vuelta.
7. «Hoy hacemos una etapa cortita»
Traducción oficial: Veinticuatro kilómetros. Sin contar los que nos perderemos.
La palabra «cortita» es relativa. Para una persona normal significa ir a comprar el pan.
Para un peregrino significa atravesar tres municipios, dos provincias y probablemente una crisis existencial.
Y siempre aparece alguien que comenta:
—Pues yo todavía tengo fuerzas para hacer diez kilómetros más.
Esa persona debería ser expulsada temporalmente del grupo por exceso de optimismo.
8. «El menú peregrino es abundante»
Traducción oficial: Hoy vas a descubrir hasta dónde puede estirarse una ración de macarrones.
El menú peregrino es una institución. Tiene la capacidad de reunir a franceses, coreanos, brasileños y españoles alrededor de una pregunta universal:
—¿El vino está incluido?
El camarero asegura que las lentejas son caseras. Nadie pregunta de qué casa.
Pero cuando aparece una buena tortilla de patatas, el peregrino recupera inmediatamente la fe en la humanidad.
9. «Ya se ve Santiago»
Traducción oficial: Todavía te queda lo suficiente para replantearte todas tus decisiones.
Es uno de los momentos más emocionantes del Camino. Alguien señala hacia el horizonte y grita:
—¡Mirad, Santiago!
Todo el mundo sonríe, algunos lloran y otros sacan el móvil.
Pero después descubres que entre tú y la Catedral hay todavía calles, cuestas, semáforos y un señor que camina delante ocupando toda la acera.
Y cuando por fin llegas a la plaza del Obradoiro, te sientas en el suelo y pronuncias la frase más sincera de toda la peregrinación:
—¡De aquí no me mueve nadie!
10. «El año que viene repito»
Traducción oficial: No he aprendido absolutamente nada.
Es el mayor misterio de la ciencia moderna.
Una persona pasa quince días con ampollas, dolores musculares, lluvia, calor, ronquidos, calcetines húmedos y una mochila que parece llevar ladrillos.
Jura repetidamente que jamás volverá a hacer semejante barbaridad.
Llega a Santiago. Abraza a sus compañeros. Llora. Regresa a casa.
Y cuarenta y ocho horas después está mirando en Internet las etapas del Camino Primitivo.
Diagnóstico: peregrinitis crónica. No tiene cura conocida. Solo se alivia preparando otro Camino.
Y la expresión más peligrosa de todas: «¡Buen Camino!»
Puede significar muchas cosas: «que tengas suerte», «ánimo, compañero», «nos vemos en Santiago» o «no tengo ni idea de cuánto falta, pero prefiero no decírtelo».
También puede significar: «Yo voy cuesta abajo y tú vas cuesta arriba. No quiero desanimarte».
Porque el Camino tiene esa extraordinaria capacidad de convertir el sufrimiento en recuerdos maravillosos, las desgracias en anécdotas y a completos desconocidos en amigos para toda la vida.
Y aunque cada peregrino hable su propio idioma, todos terminamos entendiendo una misma expresión.
¡Buen Camino!
Y si alguien te dice que lo que viene es todo llano… desconfía.
Ahora te toca a ti, peregrino. ¿Qué frase te han dicho en el Camino que después resultó ser una mentira monumental? Cuéntanosla en los comentarios. ¡Queremos ampliar este diccionario con vuestras mejores experiencias!
















